10 de julio de 2016

El cortesano desechable.

Bastó ver su cara para sospechar que era un inútil. Bastó ver cualquiera de sus varios cagazos en público para confirmar esta sospecha. Bastó ver el suavísimo castigo que le propinó su majestad el rey Ricardo I por el primero de esos cagazos para entender que había sido investido como uno de la siguiente generación de "cortesanos" serviles.
Y ahora, que está detenido, producto de un juicio (sobre cuya validez jurídica y seriedad no se emitirán comentarios por ahora) acerca de hechos que indudablemente debieron estar en conocimiento de su majestad el rey Ricardo I, no queda más que preguntar... ¿fue investido como cortesano a sabiendas de ello? ¿Fue destinado desde el principio a ser utilizado como chivo expiatorio o para desviar la atención de la opinión pública cuando la situación lo ameritare?
Más, ¿se dará cuenta él mismo de que fue utilizado descaradamente?