8 de septiembre de 2016

Atrapados y atrapadas — prosa poética inclusiva.

Férreamente atrapados y atrapadas por previamente dispuestos cepos y previamente dispuestas cepas, diversos parros y diversas parras esperan acongojadamente que lleguen los canes y las canas que darán cuenta de ellos y cuento de ellas; sus bazos y bazas sangran, sus picos y picas están rotos y rotas, y sus tibias están frías y sus tibios están fríos. Saben bien que ya no hay vuelta ni vuelto y morirán prontamente, y hacen para sí sus propios duelos y sus propias duelas, pues están conscientes de que tras sus partidas y sus partidos, no lo hará nadie ni Nadia. No pueden evitar añorar, en estos últimos minutos y estas últimas minutas, sus respectivas juventudes en aquellos esteros y aquellas esteras, cuando sus mentes y sus mentas estaban llenos y llenas de planes noveles y planas novelas, que ya nunca podrán completar. ¿Qué pueden hacer ahora? Apenas les queda el liberar gases y gasas con los que fastidiar, si bien mínimamente, a sus verdugos y verdugas.

Ahí vienen... mas... no son perros de casta ni perras de casto, sino diminutos chuchos y diminutas chuchas de gruesas cerdas y gruesos cerdos, que con sus cortas patas y cortos patos no dan la talla ni el tallo para la caza ni el cazo. ¡Se elevan los ánimos y las ánimas de cautivos y cautivas, al pensar que podrían escapar! Mas, al escuchar los tiros y las tiras disparados y disparadas por los paletos y las paletas a quienes estos baratos sabuesos y estas baratas sabuesas sirven, se quiebran definitivamente y aceptan que sus latos fines y sus latas finas están por concluir.