24 de febrero de 2014

Canto del haiku palindrómico: el fracaso.

Viendo los haikus que escribía y publicaba en Twitter, un amigo me desafió a escribir un haiku palindrómico, lo que fue seguido de un verdadero acto de carboneo. No pude sino intentarlo... y fracasé en mi primer intento. Éste fue el resultado de mi quebradero de cabeza.

Canto del haiku palindrómico: el fracaso.


¡Qué desafío!
Haiku palindrómico.
¿Podré hacerlo?

Buscaré frases.
Anita lava la ti...
Ésta no sirve.

Requiero otra.
Anita lava la ti...
¡Puf! No de nuevo.

Estoy pegado.
Anita lava la ti...
¡Piensa en otra!

Maldita frase.
Anita lava la ti...
¡Exorcízala!

Anilina. ¡No!
Falta una sílaba.
Otra palabra...

Raja al ajar.
¡Vaya! Ya tengo algo.
Más falta mucho.

Frase errada.
No es palindrómica.
A fojas cero.

¿Me ayudará
Ese libro de Duarte?
Lo releeré.

«Sara y aras.»
No, tampoco me sirve.
¡Ayuda, porfis!

Copio vilmente.
Adán no calla con na...
Ocho sílabas.

Encontré una.
Amar a la rama.
Y el resto, ¿qué?

¿Cón qué completo
«Satán sala las natas.»
A ambos lados?

Amor a Roma,
Ávida de dádiva.
Amor a Roma.

No, me molesta.
Borraré ese haiku.
Es inválido.

Las frases cortas
deberían diferir.
Si no, es trampa.

No tiene caso.
No llego a buen puerto.
Debo rendirme.

Perdón, Sonita.
Perdí el desafío.
No me la puedo.

¿Será posible?
¿Hacerlo en español?
¿En otra lengua?

Yo no puedo más.
¡Duarte, te toca a ti!
A ver qué haces...