Este año 2015 no puede terminar suficientemente rápido (y a ver qué tal viene el 2016). Cresta.
This year 2015 can't finish soon enough (and we shall see how 2016 shapes up to be). Damn.
Éste es un pequeño lugar en el que vierto ideas y opiniones misceláneas.
This is a small place where I write down miscellaneous thoughts and opinions.
26 de octubre de 2015
19 de septiembre de 2015
Cavilaciones derivadas del ambiente dieciochero.
Para dejar a Daniela, antes debería tenerla... pero Daniela nunca me ha hecho ni el menor caso. ¿Dolerá más dejarla que nunca haber estado con ella en primer lugar?
(dhr dhrqr pyneb dhr unoyb qr han Qnavryn trarevpn, ab qr nythan ra cnegvphyne)
Uno de los tragos favoritos del 18 es el "terremoto". ¿Por qué no hay un trago denominado "incendio forestal"?
¿Qué hacen los puntarenses irredentistas (esos que proclaman "no sentirse parte de Chile") para el 18? ¿Se quedan en sus casas y despotrican contra O'Higgins, Carrera y demases?
"Dieciochero", "endieciochado", etcétera... si la primera junta nacional de gobierno hubiese sido establecida en un día más complicado de convertir en sustantivo (¿"veinticinquero", "treintaiunero"?), ¿a qué término se recurriría hoy en día?
No deja de impresionarme el hecho de que la gallá siga repitendo incuestionadamente el mito del origen de la Fiesta de la Pampilla. Como si el retraso en la entrega de las noticias en aquella época no hubiese sido lo habitual...
Cuando yo era chico, siempre existía la duda de si llovería o no para el 18. Ahora hay que preguntarse si temblará para el 18.
En lo referente a bebidas alcohólicas, teóricamente, se debería consumir sólo vino y chicha durante las celebraciones de fiestas patrias. ¿Habrá algún estudio que diga cuál es el consumo de estas dos, amén de cerveza, ron, pisco, champaña, etcétera?
Como el 18 y el 19 son irrenunciables, no puedo pedir una pizza a domicilio, lo que me salva (aunque no en el pensamiento) de ser un "traidor" que come comida extranjera.
Por otro lado... si cierta cadena de supermercados puede hacer promociones el 4 de julio por la independencia de USA sin que haya un ultraje total a lo largo del país, que a mí no me digan nada.
25 de marzo de 2014
Canto del fin del fin de semana.
Canto del fin del fin de semana.
Fin de semana.
Sábado y domingo.
Breve, muy breve.
Se hace corto.
Descanso incompleto.
Compras, tareas.
Me falta tiempo.
¿Proyectos personales?
Nulo avance.
Orden, aseo.
Lavado y limpieza.
Ineludibles.
¿Descansar, cuándo?
Tal vez otra semana.
Hoy no, a limpiar.
Corto de sueño.
No hubo siesta ayer.
Tampoco hay hoy.
Quiero "San Lunes".
Descansar un día más.
Dormir dos siestas.
Lavando platos.
Barriendo la suciedad.
Se va, fomingo.
Terminando ya.
Es noche de domingo.
¿Lunes feriado?
Ya vienes, lunes.
A trabajar tocarán.
No hay festivo.
Sucia alarma.
Te enciendo otra vez.
Cómo te odio.
Me voy a dormir.
Adiós, fin de semana.
Ya vendrá otro.
16 de marzo de 2014
¿Es apropiado que los smartphones fagociten a todos los artículos electrónicos?
Recientemente me tocó reemplazar el radio reloj despertador de mi casa. Fácil, ¿no? A la hora de almuerzo fui a la multitienda más cercana... y no tenían. En la segunda me dijeron directamente que fuera a Casa Royal. En la tercera tuve suerte de que el vendedor entendiera lo que quería.
No me quedó más remedio que ir a Casa Royal; ahí tenían varias unidades de exactamente un modelo de radio reloj, que afortunadamente tenía todas las características que necesitaba. Compré uno y volví satisfecho a mi puesto de trabajo, aunque quedé preocupado: mal que mal, Casa Royal es la tienda a la que uno va para comprar artículos electrónicos especializados, y el que sólo ahí se sigan vendiendo radio relojes despertadores es una mala señal para la supervivencia de este importante aparato.
¿Qué produjo esta situación? Simple: la invasión de los smartphones.
Gracias a ser, en realidad, un tipo de computadores de mano, los smartphones han ido absorbiendo un montón de distintas funcionalidades: además de ser teléfonos que incorporan agenda y libreta de contacto y funcionan como medios de almacenamiento, también toman fotografías, filman, son plataformas de juegos, hacen las veces de mapas interactivos (con GPS y todo) y siguen agregando, con el paso de los años, muchas funcionalidades más.
El problema es que la cada vez mayor presencia de los smartphones ha dañado a los demás artículos electrónicos: los computadores de mano ya son sólo un recuerdo; los pendrives están en peligro; las cámaras fotográficas más básicas ya no se fabrican (sí las point&shoot un poco más sofisticadas... por ahora); y ni hablar de las famosas o infames "fart machines". En algunos casos, este fenómeno es justificado... en otros no.
Los smartphones no son realmente buenos en todas estas funcionalidades extendidas: hacen lo básico, aunque sin la misma eficiencia o capacidad que los aparatos dedicados que imitan: se han convertido en el equivalente electrónico de una navaja suiza, con la diferencia de que para esta última, el dueño está consciente de que es una herramienta básica, a usarse a falta de la normal; nadie en su sano juicio, por ejemplo, cortaría una tabla de madera con su navaja suiza teniendo a mano una sierra de verdad...
... y sin embargo, los usuarios de smartphones generalmente olvidan o ignoran abiertamente esta deficiencia. Un ejemplo clarísimo está en las fotografías digitales obtenidas con estos aparatos: son innegablemente inferiores a las que una cámara point&shoot de similar nivel puede obtener (y esto sin contar que ese «similar nivel» implica una cámara unos tres o cuatro años más antigua que el smartphone de turno), y sin embargo hay mucha gente que cree que son un reemplazo perfecto.
El humilde radio reloj despertador, otra inesperada víctima del smartphone, está sometida al mismo vejamen. Esta máquina especializada, que combina reloj, alarma(s) programable(s) y radio AM/FM está siendo reemplazada por una máquina genérica (el smartphone), que tiene o puede tener las mismas funcionalidades programadas... pero que por sus características fundamentales es necesariamente menos eficiente de operar: todo se debe hacer pasando el dedo por una pantalla plana, mientras que el radio reloj tiene palancas y botones, que pueden ser utilizados de mejor manera sin mirarlos... y estando el usuario aún medio dormido, pensando sólo en cinco minutos más... ¿es capaz el smartphone de tener un botón grande y grueso y de operación inequívoca para replicar la tan querida función snooze? Una pantalla plana simplemente no puede competir contra eso.
Y sin embargo... los radio relojes despertadores están condenados a desaparecer. Es una lástima. ¿Qué otro aparato electrónico seguirá sus pasos?
A todo esto, cuesta creer que hace apenas diez años (2004) no estuviese claro qué ocurriría con la convergencia entre los «computadores de mano» propiamente tales y los «teléfonos inteligentes» ¿Absorberían los primeros a los segundos, u ocurriría lo contrario? (para el que no se haya dado cuenta, fue esto último)
No me quedó más remedio que ir a Casa Royal; ahí tenían varias unidades de exactamente un modelo de radio reloj, que afortunadamente tenía todas las características que necesitaba. Compré uno y volví satisfecho a mi puesto de trabajo, aunque quedé preocupado: mal que mal, Casa Royal es la tienda a la que uno va para comprar artículos electrónicos especializados, y el que sólo ahí se sigan vendiendo radio relojes despertadores es una mala señal para la supervivencia de este importante aparato.
¿Qué produjo esta situación? Simple: la invasión de los smartphones.
Gracias a ser, en realidad, un tipo de computadores de mano, los smartphones han ido absorbiendo un montón de distintas funcionalidades: además de ser teléfonos que incorporan agenda y libreta de contacto y funcionan como medios de almacenamiento, también toman fotografías, filman, son plataformas de juegos, hacen las veces de mapas interactivos (con GPS y todo) y siguen agregando, con el paso de los años, muchas funcionalidades más.
El problema es que la cada vez mayor presencia de los smartphones ha dañado a los demás artículos electrónicos: los computadores de mano ya son sólo un recuerdo; los pendrives están en peligro; las cámaras fotográficas más básicas ya no se fabrican (sí las point&shoot un poco más sofisticadas... por ahora); y ni hablar de las famosas o infames "fart machines". En algunos casos, este fenómeno es justificado... en otros no.
Los smartphones no son realmente buenos en todas estas funcionalidades extendidas: hacen lo básico, aunque sin la misma eficiencia o capacidad que los aparatos dedicados que imitan: se han convertido en el equivalente electrónico de una navaja suiza, con la diferencia de que para esta última, el dueño está consciente de que es una herramienta básica, a usarse a falta de la normal; nadie en su sano juicio, por ejemplo, cortaría una tabla de madera con su navaja suiza teniendo a mano una sierra de verdad...
... y sin embargo, los usuarios de smartphones generalmente olvidan o ignoran abiertamente esta deficiencia. Un ejemplo clarísimo está en las fotografías digitales obtenidas con estos aparatos: son innegablemente inferiores a las que una cámara point&shoot de similar nivel puede obtener (y esto sin contar que ese «similar nivel» implica una cámara unos tres o cuatro años más antigua que el smartphone de turno), y sin embargo hay mucha gente que cree que son un reemplazo perfecto.
El humilde radio reloj despertador, otra inesperada víctima del smartphone, está sometida al mismo vejamen. Esta máquina especializada, que combina reloj, alarma(s) programable(s) y radio AM/FM está siendo reemplazada por una máquina genérica (el smartphone), que tiene o puede tener las mismas funcionalidades programadas... pero que por sus características fundamentales es necesariamente menos eficiente de operar: todo se debe hacer pasando el dedo por una pantalla plana, mientras que el radio reloj tiene palancas y botones, que pueden ser utilizados de mejor manera sin mirarlos... y estando el usuario aún medio dormido, pensando sólo en cinco minutos más... ¿es capaz el smartphone de tener un botón grande y grueso y de operación inequívoca para replicar la tan querida función snooze? Una pantalla plana simplemente no puede competir contra eso.
Y sin embargo... los radio relojes despertadores están condenados a desaparecer. Es una lástima. ¿Qué otro aparato electrónico seguirá sus pasos?
A todo esto, cuesta creer que hace apenas diez años (2004) no estuviese claro qué ocurriría con la convergencia entre los «computadores de mano» propiamente tales y los «teléfonos inteligentes» ¿Absorberían los primeros a los segundos, u ocurriría lo contrario? (para el que no se haya dado cuenta, fue esto último)
4 de marzo de 2014
Propina obligatoria pero voluntaria: la ley 20.729 es la expresión más pura de la estupidez legislativa.
Hoy 4 de marzo de 2014 se ha publicado la ley 20.729, que «establece obligaciones relativas a la propina en restaurantes, bares, pubs, clubes, discotecas y similares». Esta ley es relativamente simple: añade un artículo nuevo al Código del Trabajo, que dice:
Artículo 64.- En los establecimientos que atiendan público a través de garzones, como restaurantes, pubs, bares, cafeterías, discotecas, fondas y similares, el empleador deberá sugerir, en cada cuenta de consumo, el monto correspondiente a una propina de a lo menos el 10% del mismo, la que deberá pagarse por el cliente, salvo que éste manifieste su voluntad en contrario.
Esta ley es prueba definitiva de que tenemos legisladores que no son simplemente inútiles, sino que derechamente dañinos.
Recordemos, antes de continuar esta diatriba, que quien escribe no es abogado. Recordemos también las sabias palabras de Maximilian Vandervere: no necesitas poner un huevo para poder oler uno podrido.
En Chile existe la ubicua costumbre de dar un 10% de propina a los camareros y demás personal que atienda al público en los restaurantes, bares, etcétera. Ésta expresa la gratitud del cliente por una buena atención; de hecho, ese 10% es un porcentaje base — si la atención es excepcional, la costumbre dicta dejar más... y si es mala, dejar menos, e incluso no dejar un solo peso si uno ha sido muy mal atendido.
Inicialmente, la propina fue voluntaria, pero durante bastantes años la ley la hizo obligatoria... situación que afortunadamente dejó de ser el caso hace varias décadas. En estos últimos años y hasta ayer, la propina era estrictamente voluntaria (como nunca debió dejar de ser). Ahora, en cambio, la ley dice otra cosa... pero en realidad no.
Por costumbre (algunos piensan que mal hábito), muchos restaurantes incluyen un mensaje de "propina sugerida" en la boleta. La nueva ley hace esto obligatorio. El pago de la propina, en cambio... no lo es. Primero la ley dice (con una redacción deficiente, aunque inteligible) que el cliente debe pagar la propina, pero inmediatamente después dice que a menos que no quiera hacerlo.
Si el cliente quiere pagar, debe pagar. Si no quiere pagar, no debe pagar.
¿En qué cambia esto la costumbre? La propina sigue siendo voluntaria.
El Código Civil nos dice que la ley es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohibe o permite.
Obviando la disposición de indicar la propina sugerida en la boleta (norma que existe sólo en función de la siguiente, el pago de la propina), esta ley no manda, no prohibe ni permite nada. ¿Qué sentido tiene una ley que no hace ninguna de estas tres cosas?
Esta ley, en rigor (y, de nuevo, obviando la línea adicional en las boletas), no cambia nada, pero sí da pie a situaciones confusas que se pueden prestar para abusos:
Es una pena que la total carencia de sentido común no sea un motivo valedero para anular una ley.
Más de alguien dirá ahora algo como «¿Y qué importa si la ley está o no?». Bueno, recordaré otra sabia frase, esta vez de Montesquieu: las leyes inútiles debilitan a las necesarias.
La ley 20.729 es perfectamente inútil, pues no conduce (en el mejor de los casos) a nada y no tiene efecto alguno (salvo encarecer marginalmente las operaciones de los restaurantes, bares, etcétera).
Nuestros legisladores, al aprobar ese proyecto de ley (y el ejecutivo, al abstenerse de vetarlo), han debilitado a la Ley.
Por todo lo anterior, propongo que la ley 20.729 sea declarada como la unidad patrón de la estupidez legislativa. Cuando veamos un proyecto de ley estúpido, podremos compararlo con éste y determinar cuántas unidades de estupidez contiene.
He dicho.
Artículo 64.- En los establecimientos que atiendan público a través de garzones, como restaurantes, pubs, bares, cafeterías, discotecas, fondas y similares, el empleador deberá sugerir, en cada cuenta de consumo, el monto correspondiente a una propina de a lo menos el 10% del mismo, la que deberá pagarse por el cliente, salvo que éste manifieste su voluntad en contrario.
Esta ley es prueba definitiva de que tenemos legisladores que no son simplemente inútiles, sino que derechamente dañinos.
Recordemos, antes de continuar esta diatriba, que quien escribe no es abogado. Recordemos también las sabias palabras de Maximilian Vandervere: no necesitas poner un huevo para poder oler uno podrido.
En Chile existe la ubicua costumbre de dar un 10% de propina a los camareros y demás personal que atienda al público en los restaurantes, bares, etcétera. Ésta expresa la gratitud del cliente por una buena atención; de hecho, ese 10% es un porcentaje base — si la atención es excepcional, la costumbre dicta dejar más... y si es mala, dejar menos, e incluso no dejar un solo peso si uno ha sido muy mal atendido.
Inicialmente, la propina fue voluntaria, pero durante bastantes años la ley la hizo obligatoria... situación que afortunadamente dejó de ser el caso hace varias décadas. En estos últimos años y hasta ayer, la propina era estrictamente voluntaria (como nunca debió dejar de ser). Ahora, en cambio, la ley dice otra cosa... pero en realidad no.
Por costumbre (algunos piensan que mal hábito), muchos restaurantes incluyen un mensaje de "propina sugerida" en la boleta. La nueva ley hace esto obligatorio. El pago de la propina, en cambio... no lo es. Primero la ley dice (con una redacción deficiente, aunque inteligible) que el cliente debe pagar la propina, pero inmediatamente después dice que a menos que no quiera hacerlo.
Si el cliente quiere pagar, debe pagar. Si no quiere pagar, no debe pagar.
¿En qué cambia esto la costumbre? La propina sigue siendo voluntaria.
El Código Civil nos dice que la ley es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohibe o permite.
Obviando la disposición de indicar la propina sugerida en la boleta (norma que existe sólo en función de la siguiente, el pago de la propina), esta ley no manda, no prohibe ni permite nada. ¿Qué sentido tiene una ley que no hace ninguna de estas tres cosas?
Esta ley, en rigor (y, de nuevo, obviando la línea adicional en las boletas), no cambia nada, pero sí da pie a situaciones confusas que se pueden prestar para abusos:
- La propina "sugerida" es de al menos 10%. ¿Qué pasa si un restaurante decide sugerir una propina exageradamente alta?
- El cliente debe "manifestar su voluntad en contrario". ¿Se debe entender implícitamente por el solo acto de dejar una cantidad de dinero menor a la sugerida? ¿Podría un camarero fresco amenazar con llamar a Carabineros de Chile para que arresten al cliente, por "infringir sus derechos laborales"?
- Curiosamente, este problema se puede invertir: si el cliente deja, digamos, el 15% de propina sin decir nada, ¿puede el empleador asignar sólo el 10% previamente sugerido al camarero y guardarse el 5% restante?
Es una pena que la total carencia de sentido común no sea un motivo valedero para anular una ley.
Más de alguien dirá ahora algo como «¿Y qué importa si la ley está o no?». Bueno, recordaré otra sabia frase, esta vez de Montesquieu: las leyes inútiles debilitan a las necesarias.
La ley 20.729 es perfectamente inútil, pues no conduce (en el mejor de los casos) a nada y no tiene efecto alguno (salvo encarecer marginalmente las operaciones de los restaurantes, bares, etcétera).
Nuestros legisladores, al aprobar ese proyecto de ley (y el ejecutivo, al abstenerse de vetarlo), han debilitado a la Ley.
Por todo lo anterior, propongo que la ley 20.729 sea declarada como la unidad patrón de la estupidez legislativa. Cuando veamos un proyecto de ley estúpido, podremos compararlo con éste y determinar cuántas unidades de estupidez contiene.
He dicho.
1 de marzo de 2014
Canto del país de poetas.
Canto del país de poetas.
Qué gran mentira.
¿Un país de poetas?
No, no es Chile.
Dos Nobel, dicen.
Simple anomalía.
No son tendencia.
Dos golondrinas.
Nunca hacen verano.
Aun las premiadas.
Mistral, Neruda:
Son los reconocidos.
¿Los demás? Nada.
¿Acaso hay tantos?
Pocos, en realidad.
Nunca hay muchos.
¿Es que hay otros?
Ninguno destacado.
¿Populares? No."El pueblo sí recita."
No realmente.
Puto Neruda.
¡Tu maldita parodia!
Eso repiten.
No es recitar.
Estilo irónico.
Neruda hipster.
Maldito seas.
Tu idea de humor...
Cagó al país.
... no realmente.
La cosa venía mal,
Desde antaño.
¿Hay quien se sepa
poesías completas?
Muy poca gente.
¿Joven leyendo?
¿Aprendiendo poemas?
No, no ocurre.
¿Algún poeta?
¿En un medio masivo?
¿Componiendo? No.
Enfrentémoslo.
¿País de poetas? No.
Nunca lo fuimos.
Ya nadie lee.
Menos escribe algo.
Tele y twitter.
Ya ni recuerdo.
¿Poema favorito?
¿Tuve alguno?
"Te contradices."
Eso me dicen ahora.
No, no es así.
"Escribes haikus,
Negando poesía,
En esta tierra."
Así no más es.
Es lo que yo soy también:
Un anómalo.
Hipsters, jódeos.
Mis haikus irónicos
Os superan. ¡Sí!
¡Mis opúsculos!
Debo escribir otro.
Llaman las musas.
Microrrelatos.
Eso sí es lo mío.
Prosa precisa.
La ciencia ficción.
Género favorito.
¿Versos? No sirven.
Es suficiente.
Ahora, no más haikus.
Hora de prosa.
¿Qué? ¿Qué me dices?
¿A nadie le importa?
Es tu opinión.
¡Hora de quiubos!
Solamente escribo
para mí mismo.
Es por mi placer.
Exorcismo con lápiz.
¡Salid, ideas!
Perdí el foco.
¿Contra qué reclamaba?
¡Ah! Poesía.
No hay interés.
Los poemas, perdidos.
Imagen falsa.
Es suficiente.
Pensaré en algo más.
Grabar y salir.
Qué buen editor.
Es cómodo, eficien...
¡¡¡CÁLLATE, MIGUEL!!!
28 de febrero de 2014
Canto del teclado para verdaderos hombres.
Canto del teclado para verdaderos hombres.
Modelo M.
Verdadero teclado.
Qué maravilla.
En él tipeo.
Lo hago con frecuencia.
Día tras día.
Es resistente.
Pesado y ruidoso.
Grande, potente.
Su gran secreto.
Todos esos resortes,
Independientes.
Hay quien lo odia.
Que se joda y calle.
Es adorable.
Aguanta todo.
Es a prueba de agua.
Durará mucho.
Duros resortes
Evitan el cansancio.
¡Contraintuitivo!
Muy duraderos.
Sobreviven al dueño.
¡Qué gran herencia!
Siempre dispuesto.
Mi teclado en ristre.
¡Da gusto usar!
Qué inútiles.
Los teclados baratos.
¡Éste es mejor!
¡Ya! No más haikus.
Me conminan a parar.
Jugaré Minecraft.
27 de febrero de 2014
Canto de los metahaikus.
Canto de los metahaikus.
Mediante haikus,
Destierro frustraciones
De mala musa.
Poemas breves.
Requieren gran esfuerzo
Componerlos bien.
Pocas sílabas.
Cinco, siete y cinco.
Opcional rimar.
Palabras cortas.
Las frases, incompletas.
Describen algo.
¿Son metahaikus?
¿Los que ahora hago?
Sí, ciertamente.
Hay redundancia
En el haiku anterior.
Inusual lujo.
Esfuerzo mental.
Y es buena terapia.
Esto me gusta.
Prosa y verso.
Opúsculos y haikus.
¿Seré escritor?
Ficción, aún no.
Ventear frustraciones,
todo por ahora.
Me preocupo.
La ley de Sturgeon.
¿Se me aplica?
Para feriados,
Ciento diez mil palabras.
Aquí, poquitas.
No hay relleno.
Cada haiku es breve.
Hay que recortar.
Tijeretear.
Mas conservar sentido.
Dura tarea.
Palabras largas.
Casi nunca se usan.
Rara vez caben.
Enamorado.
Qué hermoso idioma.
¡Hurra, español!
Las sinalefas.
¿Defectos en mis haikus?
¡A investigar!
No es tan fácil.
No cualquiera compone.
(lo quiero creer)
Es inaudito.
Me han felicitado.
Mis haikus salvan.
26 de febrero de 2014
Canto del calor de verano.
Canto del calor de verano.
Día y noche.
Altas temperaturas.
Maldito calor.
Calor y sudor.
Qué horrible verano.
No puedo dormir.
Catorce horas.
Estos días son largos.
Las noches, cortas.
Quiero largarme.
¡A Villa Las Estrellas!
Nieve por doquier.
Treintaitrés grados.
Calor insoportable.
Quiero helado.
No hay helado.
Ya me lo comí todo.
Iré a por más.
Es demasiado.
Calle como infierno.
No puedo salir.
Comeré hielo.
El congelador tiene.
Algo es algo.
Refrigerador.
Me metería ahí.
Pero no quepo.
¡Oh, invierno!
Yo te extraño tanto.
Quiero que vuelvas.
Busco el frío.
Difícil de encontrar,
En estos días.
Verano largo.
No termina en marzo.
¿Cuándo te irás?
Ninguna lluvia.
Nada nuevo en eso.
Y las nubes, ¿qué?
Nube aislada.
Pasea por el cielo.
No hace mella.
Quiero que llueva.
Medidas extremas, ¡ya!
Lavo el auto.
No pasa nada.
Forcé la ley de Murphy.
He fracasado.
Busco piscina.
Una fría, techada.
¿Dónde hay una?
Sigue el calor.
Aguanto con paciencia.
¡Un ventilador!
25 de febrero de 2014
Canto del haiku palindrómico: el éxito.
Canto del haiku palindrómico: el éxito.
Clamo éxito.
Desafío logrado.
Mas asistido.
Un diccionario.
Programa ayudante.
Logré terminar.
Hay dos versiones.
Tienen poco sentido.
Pero servirán.
Liga la sarta.
Ateas, dad saeta.
¡Atrás! Al ágil.
Atrásala, gil.
¡Ateas! Dad saeta.
Liga la sarta.
Es mi victoria.
Logré lo imposible.
Me satisface.
Duarte propone.
Sonita carbonea.
¿Miguel? Él cumple.
Qué gran logro es.
¿Qué obtendré con esto?
¿Seducir hembras?
Y bien, es tarde.
Mejor me acuesto ya.
Mañana curro.
24 de febrero de 2014
Canto del haiku palindrómico: el fracaso.
Viendo los haikus que escribía y publicaba en Twitter, un amigo me desafió a escribir un haiku palindrómico, lo que fue seguido de un verdadero acto de carboneo. No pude sino intentarlo... y fracasé en mi primer intento. Éste fue el resultado de mi quebradero de cabeza.
¡Qué desafío!
Haiku palindrómico.
¿Podré hacerlo?
Buscaré frases.
Anita lava la ti...
Ésta no sirve.
Requiero otra.
Anita lava la ti...
¡Puf! No de nuevo.
Estoy pegado.
Anita lava la ti...
¡Piensa en otra!
Maldita frase.
Anita lava la ti...
¡Exorcízala!
Anilina. ¡No!
Falta una sílaba.
Otra palabra...
Raja al ajar.
¡Vaya! Ya tengo algo.
Más falta mucho.
Frase errada.
No es palindrómica.
A fojas cero.
¿Me ayudará
Ese libro de Duarte?
Lo releeré.
«Sara y aras.»
No, tampoco me sirve.
¡Ayuda, porfis!
Copio vilmente.
Adán no calla con na...
Ocho sílabas.
Encontré una.
Amar a la rama.
Y el resto, ¿qué?
¿Cón qué completo
«Satán sala las natas.»
A ambos lados?
Amor a Roma,
Ávida de dádiva.
Amor a Roma.
No, me molesta.
Borraré ese haiku.
Es inválido.
Las frases cortas
deberían diferir.
Si no, es trampa.
No tiene caso.
No llego a buen puerto.
Debo rendirme.
Perdón, Sonita.
Perdí el desafío.
No me la puedo.
¿Será posible?
¿Hacerlo en español?
¿En otra lengua?
Yo no puedo más.
¡Duarte, te toca a ti!
A ver qué haces...
Canto del haiku palindrómico: el fracaso.
¡Qué desafío!
Haiku palindrómico.
¿Podré hacerlo?
Buscaré frases.
Anita lava la ti...
Ésta no sirve.
Requiero otra.
Anita lava la ti...
¡Puf! No de nuevo.
Estoy pegado.
Anita lava la ti...
¡Piensa en otra!
Maldita frase.
Anita lava la ti...
¡Exorcízala!
Anilina. ¡No!
Falta una sílaba.
Otra palabra...
Raja al ajar.
¡Vaya! Ya tengo algo.
Más falta mucho.
Frase errada.
No es palindrómica.
A fojas cero.
¿Me ayudará
Ese libro de Duarte?
Lo releeré.
«Sara y aras.»
No, tampoco me sirve.
¡Ayuda, porfis!
Copio vilmente.
Adán no calla con na...
Ocho sílabas.
Encontré una.
Amar a la rama.
Y el resto, ¿qué?
¿Cón qué completo
«Satán sala las natas.»
A ambos lados?
Amor a Roma,
Ávida de dádiva.
Amor a Roma.
No, me molesta.
Borraré ese haiku.
Es inválido.
Las frases cortas
deberían diferir.
Si no, es trampa.
No tiene caso.
No llego a buen puerto.
Debo rendirme.
Perdón, Sonita.
Perdí el desafío.
No me la puedo.
¿Será posible?
¿Hacerlo en español?
¿En otra lengua?
Yo no puedo más.
¡Duarte, te toca a ti!
A ver qué haces...
30 de enero de 2014
Haikus terapéuticos.
Hay una famosa frase que dice que escribir es fácil: basta con sentarse frente a una máquina de escribir y empezar a sangrar (“There is nothing to writing. All you do is sit down at a typewriter and bleed.”). Este refrán suele ser atribuido a Ernest Hemingway, pero en realidad tiene una historia bastante compleja.
Últimamente he estado escribiendo cuentos cortos de ficción, en distintos subreddits (y generalmente con cierta cantidad máxima de palabras preestablecida), para ir plasmando algunas de las ideas que han estado dando vueltas dentro de mi cabeza durante semanas, meses o incluso años. Sin embargo, faltaba algo importante: ventear algunas de mis frustraciones y otros problemas que me aquejan. Uno, en particular, bastante serio, creció y creció, y tuve que sentarme a escribir acerca de éste. Por supuesto, como toda persona normal haría, en vez de redactar una densa diatriba en que despotricara contra este problema, decidí escribir haikus al respecto.
Como toda persona normal haría. Por supuesto.
Los haikus son una forma de poesía, originaria de Japón, en que se forman tres frases, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente (y que no necesariamente deben rimar); suelen recitarse en forma pausada y la temática generalmente tiene que ver con la naturaleza.
... digamos que innové respecto de la temática.
Durante el trabajo de varios días que implicó resolver ese problema en particular vi muchas cosas increíbles y sentí fuertes emociones. Fue un interesante ejercicio plasmar todas ellas en un medio escrito, intencionalmente limitado; en vez de despotricar interminablemente acerca de algo, al forzarme a expresar cada concepto en unas pocas palabras, pude exponerlos todos en un estado extrañamente depurado. Al haberme obligado a escribir poesía en vez de prosa, el usual componente diatríbico de mis reclamos quedó reducido: mis quejas quedan expresadas igual de bien en el corpus completo.
(otro interesante efecto de este exorcismo poético es que mi mente ahora está un poco más despejada, y están empezando a surgir nuevas ideas para cuentos cortos, especialmente de mi género favorito, la ciencia ficción; a ver qué sale de todo esto...)
Inicialmente publiqué todos estos haikus en twitter, llevando a algunos de mis amigos a pensar a que definitivamente me había chalado; unos pocos, que sabían cuál era el motivo para ellos, se reían. Con todo, fueron bien recibidos (e incluso recibí un desafío para escribir cierto tipo de haiku, que acepté y conseguí). Posteriormente, recolecté todos esos haikus y los dejé guardados; valen la pena ser leídos, pero voy a dejar que pase un buen tiempo antes de publicarlos de nuevo.
Por otro lado, agarré papa con esto de los haikus, y escribí otros acerca de otros temas. Estos sí pueden ser publicados ahora...
Últimamente he estado escribiendo cuentos cortos de ficción, en distintos subreddits (y generalmente con cierta cantidad máxima de palabras preestablecida), para ir plasmando algunas de las ideas que han estado dando vueltas dentro de mi cabeza durante semanas, meses o incluso años. Sin embargo, faltaba algo importante: ventear algunas de mis frustraciones y otros problemas que me aquejan. Uno, en particular, bastante serio, creció y creció, y tuve que sentarme a escribir acerca de éste. Por supuesto, como toda persona normal haría, en vez de redactar una densa diatriba en que despotricara contra este problema, decidí escribir haikus al respecto.
Como toda persona normal haría. Por supuesto.
Los haikus son una forma de poesía, originaria de Japón, en que se forman tres frases, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente (y que no necesariamente deben rimar); suelen recitarse en forma pausada y la temática generalmente tiene que ver con la naturaleza.
... digamos que innové respecto de la temática.
Durante el trabajo de varios días que implicó resolver ese problema en particular vi muchas cosas increíbles y sentí fuertes emociones. Fue un interesante ejercicio plasmar todas ellas en un medio escrito, intencionalmente limitado; en vez de despotricar interminablemente acerca de algo, al forzarme a expresar cada concepto en unas pocas palabras, pude exponerlos todos en un estado extrañamente depurado. Al haberme obligado a escribir poesía en vez de prosa, el usual componente diatríbico de mis reclamos quedó reducido: mis quejas quedan expresadas igual de bien en el corpus completo.
(otro interesante efecto de este exorcismo poético es que mi mente ahora está un poco más despejada, y están empezando a surgir nuevas ideas para cuentos cortos, especialmente de mi género favorito, la ciencia ficción; a ver qué sale de todo esto...)
Inicialmente publiqué todos estos haikus en twitter, llevando a algunos de mis amigos a pensar a que definitivamente me había chalado; unos pocos, que sabían cuál era el motivo para ellos, se reían. Con todo, fueron bien recibidos (e incluso recibí un desafío para escribir cierto tipo de haiku, que acepté y conseguí). Posteriormente, recolecté todos esos haikus y los dejé guardados; valen la pena ser leídos, pero voy a dejar que pase un buen tiempo antes de publicarlos de nuevo.
Por otro lado, agarré papa con esto de los haikus, y escribí otros acerca de otros temas. Estos sí pueden ser publicados ahora...
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3 de enero de 2014
Universidad Católica: ¿es realmente el eterno segundón?
Aunque los fanáticos se molesten, es necesario decirlo: hay mucho que detestar en el fútbol. Lo que a mí más me fastidia es el comportamiento maniacodepresivo del hincha (algo especialmente notorio en los partidos de la selección nacional) y esa actitud de «o campeonato o nada»: sólo cuenta obtener el primer lugar, y el que no lo logre, no es distinto de todos los demás equipos, incluso de los que terminan al final de la tabla. No hay valor en obtener el vicecampeonato (especialmente a escasa distancia del primer lugar); tampoco lo hay en estar permanentemente en primera división (la segunda, o "primera B", ni siquiera existe), aun cuando se trate de un equipo de recursos modestos: sólo importa ser el campeón.
Un curioso producto de esta limitada mentalidad es que durante la última década, el equipo del Club Deportivo Universidad Católica ha ganado fama de "segundón" y es sometido a continuas burlas, a pesar de ser un equipo formidable que cada año pelea por el título (a diferencia de otros equipos, que viven en la medianía de la tabla, sin destacar jamás, u otros, que generalmente están ahí mismo y de vez en cuando tienen períodos buenos en que pelean los primeros lugares durante uno o unos pocos campeonatos y después vuelven a la misma irrelevante mediocridad de siempre). Aparentemente, en el caso de la UC, obtener un vicecampeonato trae más deshonra que la gloria que se obtiene al lograr un campeonato (pero si otro equipo hace lo mismo, nadie dice nada).
La Cato es el eterno segundón.
¿Lo es realmente? En mi opinión, no basta con contar el número de campeonatos obtenidos por cada equipo (los mejores son: Colo‑Colo, 29; Universidad de Chile, 16; Universidad Católica, 10; Cobreloa, 8; Unión Española, 7) ni contar conjuntamente los vicecampeonatos (respectivamente: 17, 8, 19, 8, 9). Si bien estas cifras confirman superficialmente la hipótesis, la realidad es un poco más compleja: para empezar, estos números mezclan campeonatos de verdad (todos contra todos en dos ruedas) con los semicampeonatos que se hacen ahora (esos engendros llamados "apertura" y "clausura", de una sola rueda y posteriores playoffs); además, estos son los conteos de todos los torneos hechos, lo que distorsiona las cifras recientes en favor de aquellos equipos que tuvieron un pasado brillante pero que no han hecho nada en décadas (por ejemplo, Magallanes tiene cuatro campeonatos de primera división en sus manos... el último de ellos en 1938; además, descendió a segunda división en 1987 y nunca más ha vuelto) — recordemos que esta fama de segundón fue forjada en la última década. ¿Está justificada?
Ya que estamos en esto, los títulos obtenidos en semicampeonatos deben valer la mitad que los obtenidos en campeonatos de verdad. Si valoramos los primeros en 0,5 y mantenemos el valor de 1 para los segundos, las cifras para los mejores equipos listados en el párrafo anterior pasan a ser: Colo‑Colo, 25 campeonatos y 15 vicecampeonatos; Universidad de Chile, 13,5 y 7; Universidad Católica, 8,5 y 15,5; Cobreloa, 6,5 y 7; Unión Española, 6 y 7,5.
Para determinar cuál es el grado de veracidad de esta imagen, reuní los resultados de los campeonatos efectuados desde 1971 hasta 2013 y me puse a hacer los numeritos. En vez de conformarme con los títulos obtenidos, decidí usar una fórmula distinta, en que se otorguen puntos a los N mejores lugares en el campeonato. Al final construí tres fórmulas diferentes:
Para poder comparar los campeonatos antiguos con los actuales semicampeonatos, no quedó más remedio que limitar estos últimos a la fase de clasificación general, dejando de lado las eliminatorias. Esto produce cierta distorsión, pues frecuentemente el equipo con el mayor puntaje en la primera fase no termina siendo el semicampeón.
La siguiente tabla indica los puntajes obtenidos mediante cada fórmula; por comodidad, se han listado sólo los ocho mejores equipos, en vez de listar los 42 que han jugado en primera división entre 1971 y 2013.
El primer lugar está destacado en azul; el segundo en verde.
Al estudiar esta tabla, el primer resultado que se obtiene es el conocido por todos: para la totalidad del período estudiado (1971..2013), Colo‑Colo tiene una indiscutida hegemonía, perseguido a bastante distancia por Cobreloa, Universidad de Chile y Universidad Católica, que están parejos entre sí. Más atrás está la Unión Española, y mucho más atrás quedan los demás equipos.
Los resultados más interesantes aparecen al segmentar los puntajes por décadas:
Considerando que la imagen de segundón de la UC ha sido forjada precisamente en estos últimos años, los números marcan un patente desacuerdo con ella: a diferencia de lo que se dice, la Universidad Católica es el mejor equipo en lo que va del siglo XXI.
¿Qué pasará ahora? Colo‑Colo todavía goza de su ventaja histórica, que seguirá manteniendo un buen tiempo... pero está viviendo años de vacas anoréxicas, mientras que la U y la UC están en bastante buen pie. Da la impresión que de aquí al 2020, la Universidad Católica podrá afianzar su primer lugar y la Universidad de Chile el segundo. Esperemos que la Cato pueda obtener suficientes títulos que permitan revertir la injusta mala fama que tiene (aunque... si la Unión Española obtiene algunos títulos más, no me enojaré).
Un curioso producto de esta limitada mentalidad es que durante la última década, el equipo del Club Deportivo Universidad Católica ha ganado fama de "segundón" y es sometido a continuas burlas, a pesar de ser un equipo formidable que cada año pelea por el título (a diferencia de otros equipos, que viven en la medianía de la tabla, sin destacar jamás, u otros, que generalmente están ahí mismo y de vez en cuando tienen períodos buenos en que pelean los primeros lugares durante uno o unos pocos campeonatos y después vuelven a la misma irrelevante mediocridad de siempre). Aparentemente, en el caso de la UC, obtener un vicecampeonato trae más deshonra que la gloria que se obtiene al lograr un campeonato (pero si otro equipo hace lo mismo, nadie dice nada).
La Cato es el eterno segundón.
¿Lo es realmente? En mi opinión, no basta con contar el número de campeonatos obtenidos por cada equipo (los mejores son: Colo‑Colo, 29; Universidad de Chile, 16; Universidad Católica, 10; Cobreloa, 8; Unión Española, 7) ni contar conjuntamente los vicecampeonatos (respectivamente: 17, 8, 19, 8, 9). Si bien estas cifras confirman superficialmente la hipótesis, la realidad es un poco más compleja: para empezar, estos números mezclan campeonatos de verdad (todos contra todos en dos ruedas) con los semicampeonatos que se hacen ahora (esos engendros llamados "apertura" y "clausura", de una sola rueda y posteriores playoffs); además, estos son los conteos de todos los torneos hechos, lo que distorsiona las cifras recientes en favor de aquellos equipos que tuvieron un pasado brillante pero que no han hecho nada en décadas (por ejemplo, Magallanes tiene cuatro campeonatos de primera división en sus manos... el último de ellos en 1938; además, descendió a segunda división en 1987 y nunca más ha vuelto) — recordemos que esta fama de segundón fue forjada en la última década. ¿Está justificada?
Ya que estamos en esto, los títulos obtenidos en semicampeonatos deben valer la mitad que los obtenidos en campeonatos de verdad. Si valoramos los primeros en 0,5 y mantenemos el valor de 1 para los segundos, las cifras para los mejores equipos listados en el párrafo anterior pasan a ser: Colo‑Colo, 25 campeonatos y 15 vicecampeonatos; Universidad de Chile, 13,5 y 7; Universidad Católica, 8,5 y 15,5; Cobreloa, 6,5 y 7; Unión Española, 6 y 7,5.
Para determinar cuál es el grado de veracidad de esta imagen, reuní los resultados de los campeonatos efectuados desde 1971 hasta 2013 y me puse a hacer los numeritos. En vez de conformarme con los títulos obtenidos, decidí usar una fórmula distinta, en que se otorguen puntos a los N mejores lugares en el campeonato. Al final construí tres fórmulas diferentes:
- Puntaje para los primeros tres lugares de cada campeonato: 6, 4 y 2 puntos para el primer, segundo y tercer lugar, respectivamente.
- Puntaje para los primeros cinco lugares de cada campeonato: 10, 8, 6, 4 y 2 puntos para el primer, segundo, tercer, cuarto y quinto lugar, respectivamente.
- Puntaje para los primeros siete lugares de cada campeonato: 14, 12, 10, 8, 6, 4 y 2 puntos para el primer, segundo, tercer, cuarto, quinto, sexto y séptimo lugar, respectivamente.
- Para los semicampeonatos, se otorga la mitad del puntaje indicado más arriba.
- El mejor equipo será aquel que acumule más puntos.
Para poder comparar los campeonatos antiguos con los actuales semicampeonatos, no quedó más remedio que limitar estos últimos a la fase de clasificación general, dejando de lado las eliminatorias. Esto produce cierta distorsión, pues frecuentemente el equipo con el mayor puntaje en la primera fase no termina siendo el semicampeón.
La siguiente tabla indica los puntajes obtenidos mediante cada fórmula; por comodidad, se han listado sólo los ocho mejores equipos, en vez de listar los 42 que han jugado en primera división entre 1971 y 2013.
| primeros 3 | primeros 5 | primeros 7 | |||||||||||||
| equipo | 1971..2013 | 1971..1980 | 1981..1990 | 1991..2000 | 2001..2013 | 1971..2013 | 1971..1980 | 1981..1990 | 1991..2000 | 2001..2013 | 1971..2013 | 1971..1980 | 1981..1990 | 1991..2000 | 2001..2013 |
| Audax Italiano | 10 | 0 | 0 | 1 | 9 | 36 | 0 | 0 | 9 | 27 | 71 | 0 | 2 | 19 | 50 |
| Cobreloa | 83 | 14 | 35 | 18 | 16 | 178 | 26 | 69 | 48 | 35 | 290 | 38 | 105 | 88 | 59 |
| Colo‑Colo | 126 | 20 | 41 | 37 | 28 | 266 | 52 | 75 | 77 | 62 | 425 | 92 | 113 | 117 | 103 |
| O'Higgins | 11 | 2 | 0 | 2 | 7 | 48 | 14 | 6 | 10 | 18 | 109 | 30 | 18 | 28 | 33 |
| Palestino | 19 | 12 | 4 | 0 | 3 | 50 | 28 | 10 | 0 | 12 | 98 | 48 | 21 | 2 | 27 |
| Universidad Católica | 82 | 0 | 17 | 29 | 36 | 177 | 0 | 37 | 65 | 75 | 301 | 4 | 71 | 105 | 121 |
| Universidad de Chile | 73 | 12 | 6 | 29 | 26 | 182 | 34 | 21 | 63 | 64 | 303 | 60 | 39 | 99 | 105 |
| Unión Española | 45 | 32 | 4 | 0 | 9 | 116 | 68 | 18 | 8 | 22 | 204 | 108 | 32 | 22 | 42 |
El primer lugar está destacado en azul; el segundo en verde.
Al estudiar esta tabla, el primer resultado que se obtiene es el conocido por todos: para la totalidad del período estudiado (1971..2013), Colo‑Colo tiene una indiscutida hegemonía, perseguido a bastante distancia por Cobreloa, Universidad de Chile y Universidad Católica, que están parejos entre sí. Más atrás está la Unión Española, y mucho más atrás quedan los demás equipos.
Los resultados más interesantes aparecen al segmentar los puntajes por décadas:
- Unión Española alcanzó la gloria en la década del '70; después de esto, hizo muy poco, pero en los últimos años ha vuelto a subir.
- Durante la década del '80, Colo‑Colo dominó el primer lugar, perseguido de cerca por Cobreloa, que tras esa década decayó y no ha vuelto a subir. Universidad Católica era un distante tercero.
- La década del '90 marcó la resurgencia de la Universidad Católica y (más dramáticamente) la de la Universidad de Chile, que persiguieron, muy parejas entre sí, a Colo‑Colo.
- El nuevo milenio trae un cambio importante: ahora el primer lugar es de la Universidad Católica, mientras que Colo‑Colo ha decaído y queda al mismo nivel de la Universidad de Chile, ambos prácticamente empatados en el segundo lugar (aunque este último tiene una levísima ventaja).
Considerando que la imagen de segundón de la UC ha sido forjada precisamente en estos últimos años, los números marcan un patente desacuerdo con ella: a diferencia de lo que se dice, la Universidad Católica es el mejor equipo en lo que va del siglo XXI.
¿Qué pasará ahora? Colo‑Colo todavía goza de su ventaja histórica, que seguirá manteniendo un buen tiempo... pero está viviendo años de vacas anoréxicas, mientras que la U y la UC están en bastante buen pie. Da la impresión que de aquí al 2020, la Universidad Católica podrá afianzar su primer lugar y la Universidad de Chile el segundo. Esperemos que la Cato pueda obtener suficientes títulos que permitan revertir la injusta mala fama que tiene (aunque... si la Unión Española obtiene algunos títulos más, no me enojaré).
24 de diciembre de 2013
Miguel Farah, asesino de mitos (bueno, mitos electorales).
No es por darme ínfulas, pero...
Durante años escuché a gente supuestamente bien documentada afirmando que en las elecciones en Chile "los votos en blanco se suman a la mayoría", idea que es francamente ridícula y que se desacredita inmediatamente al leer la ley 18.700. Mi paciencia se terminó de colmar cuando el día de las elecciones municipales de 2012, un importante diario de circulación nacional repitió este sinsentido (El Mercurio de 28 de octubre de 2012, página C6: «Se considerarán votos nulos aquellos que además de estar mal tachados estén escritos. Mientras que las papeletas que no presenten una opción definida, pero sí alguna escritura, se contarán entre los blancos que se sumarán a quien tenga la mayoría.»).
Decidí resolver este problema en vez de simplemente rezongar al respecto, así que investigué las leyes electorales, la presente y las pretéritas, con el propósito de desmentir documentadamente este mito y al mismo tiempo determinar de dónde diablos había salido. El resultado fue (la versión inicial d)el documento Los votos en blanco NO se suman a la mayoría., publicado el 1 de noviembre de 2012.
Publiqué dicho documento pensando en tener recopilados ahí todos los argumentos necesarios para corregir a quien siguiera repitiendo este mito, y darle la misma opción a otras personas que estuvieren en mi misma posición. El éxito que ha tenido mi página ha sido mayor al esperado: habitualmente tiene unas 15 a 30 visitas diarias, cantidad que se incrementa progresivamente en los días inmediatamente anteriores a las elecciones, llegando a un máximo de varios cientos el día en que se efectúa cada una de ellas (340 visitas el 30/06/2013, 883 el 17/11/2013 y 1005 el 15/12/2013).
Esto ha tenido, sin duda, el efecto positivo que deseaba: ahora escucho o leo afirmaciones que repiten el mito de marras con mucha menor frecuencia... aunque, como los mitos son "duros de matar", ahora hay quienes preguntan si los votos nulos se suman a la mayoría (lo que tampoco es cierto).
Durante enero, voy a releer mi artículo y rerredactar algunos párrafos, para dejar en claro que ni los votos en blanco ni los nulos se suman a la mayoría. Con un poco de suerte, para la próxima elección (municipales, 2016), este mito habrá muerto.
Aunque... capaz que más de alguien pregunte si los votos de los electores que no fueron a votar se deban sumar a la mayoría... y considerando la altísima abstención que habrá (las elecciones municipales se efectuarán el 30 de octubre de 2016, en medio de un «fin de semana largo» de cuatro días), esta idea deberá ser desmentida.
Durante años escuché a gente supuestamente bien documentada afirmando que en las elecciones en Chile "los votos en blanco se suman a la mayoría", idea que es francamente ridícula y que se desacredita inmediatamente al leer la ley 18.700. Mi paciencia se terminó de colmar cuando el día de las elecciones municipales de 2012, un importante diario de circulación nacional repitió este sinsentido (El Mercurio de 28 de octubre de 2012, página C6: «Se considerarán votos nulos aquellos que además de estar mal tachados estén escritos. Mientras que las papeletas que no presenten una opción definida, pero sí alguna escritura, se contarán entre los blancos que se sumarán a quien tenga la mayoría.»).
Decidí resolver este problema en vez de simplemente rezongar al respecto, así que investigué las leyes electorales, la presente y las pretéritas, con el propósito de desmentir documentadamente este mito y al mismo tiempo determinar de dónde diablos había salido. El resultado fue (la versión inicial d)el documento Los votos en blanco NO se suman a la mayoría., publicado el 1 de noviembre de 2012.
Publiqué dicho documento pensando en tener recopilados ahí todos los argumentos necesarios para corregir a quien siguiera repitiendo este mito, y darle la misma opción a otras personas que estuvieren en mi misma posición. El éxito que ha tenido mi página ha sido mayor al esperado: habitualmente tiene unas 15 a 30 visitas diarias, cantidad que se incrementa progresivamente en los días inmediatamente anteriores a las elecciones, llegando a un máximo de varios cientos el día en que se efectúa cada una de ellas (340 visitas el 30/06/2013, 883 el 17/11/2013 y 1005 el 15/12/2013).
Esto ha tenido, sin duda, el efecto positivo que deseaba: ahora escucho o leo afirmaciones que repiten el mito de marras con mucha menor frecuencia... aunque, como los mitos son "duros de matar", ahora hay quienes preguntan si los votos nulos se suman a la mayoría (lo que tampoco es cierto).
Durante enero, voy a releer mi artículo y rerredactar algunos párrafos, para dejar en claro que ni los votos en blanco ni los nulos se suman a la mayoría. Con un poco de suerte, para la próxima elección (municipales, 2016), este mito habrá muerto.
Aunque... capaz que más de alguien pregunte si los votos de los electores que no fueron a votar se deban sumar a la mayoría... y considerando la altísima abstención que habrá (las elecciones municipales se efectuarán el 30 de octubre de 2016, en medio de un «fin de semana largo» de cuatro días), esta idea deberá ser desmentida.
28 de noviembre de 2013
Diciembre, no marzo, es el peor mes del año para los chilenos.
Marzo tiene fama de ser el peor mes del año para los chilenos, debido a los fuertes gastos en que se debe incurrir (comienza el colegio de los niños, se debe renovar el permiso de circulación del auto, hay que pagar la primera cuota de las contribuciones de bienes raíces, etcétera). Es por ello que la frase «¿Se te apareció marzo?», acuñada hace ya unos quince años en una campaña publicitaria de un banco, tuvo la acogida que tuvo y se convirtió en parte de un selecto conjunto de expresiones de idéntico origen que han sido incorporadas al habla informal del chileno medio (otras son «Tómate un Armonyl.» y «¡Le saco la sal!»).
Marzo es innegablemente doloroso... pero lo es principalmente para el bolsillo. En realidad, el peor mes para los chilenos es diciembre. ¿Por qué? Hay muchos motivos:
Una vez que ha pasado la navidad, lo peor ya está atrás - la última semana de diciembre es notoriamente más relajada, pero aún queda preparar la fiesta de año nuevo y, en la pega, terminar los proyectos pendientes y esperar las evaluaciones por desempeño en la pega (un proceso de suyo desagradable, ya sea que se haga de manera seria o -como en ciertos lugares que conozco- se trate de un fraude descarado en que se perjudica a los trabajadores).
El mes se cierra con la fiesta de año nuevo, que da la bienvenida al nuevo año y al mes de enero en particular... que es mucho más tranquilo.
Tal vez cuando alguien se vea muy agobiado, debería decírse que «su calendario interno dice que es diciembre» o algo por el estilo.
ADENDA DECEMBRINA:
Tras la publicación de este artículo, algunos lectores me acusaron de ser un grinch que no disfruta la navidad. Sea cierto o no el que yo sea un grinch (ya, ya, lo soy, es verdad), no es menos cierto que todo lo descrito es completamente cierto, e impide disfrutar la navidad: esta festividad es absorbida por la vorágine de fin de año, y las actividades y obligaciones que conllevan su preparación se suman a una larga lista de tareas que colman el mes. Otro gallo cantaría si la navidad se celebrara en, digamos, junio.
Marzo es innegablemente doloroso... pero lo es principalmente para el bolsillo. En realidad, el peor mes para los chilenos es diciembre. ¿Por qué? Hay muchos motivos:
- También implica fuertes gastos, debidos principalmente a los regalos de navidad que se deben comprar (y en algunos casos, los de fin de año).
- Termina el colegio de los niños, lo que involucra actividades extra que requieren la presencia de los adultos, reduciendo su tiempo de trabajo.
- En la pega, los proyectos del año deben ser completados durante este mes, lo que aumenta la carga de trabajo y el stress. El comercio la lleva peor, pues en este mes se trabaja frenéticamente y sin descanso alguno.
- Además, hay que participar en actividades de fin de año en la pega (y tal vez ayudar a prepararlas), y también en aquellas entidades sociales de las que uno sea parte.
- Los pocos ratos libres que quedan deben ser utilizados en la compra de todos esos regalos de navidad... tal como hacen todos los demás.Visitar una tienda en estas fechas es en extremo desagradable.
- Para colmo, parte de lo anterior debe hacerse en secreto, pues algunos regalos (especialmente los de los niños) deben mantenerse ocultos.
- En marzo, parte del problema es el stress del "aterrizaje" tras las vacaciones (tomadas típicamente en febrero). En diciembre, en cambio, se debe lidiar con el stress acumulado desde marzo en adelante.
- Como si lo anterior fuera poco, en la última semana de noviembre se inicia la temporada calurosa propiamente tal: a mediados de septiembre comienza un gradual incremento de las temperaturas máximas, aunque las mínimas se mantienen abajo (i.e.: días calurosos, noches frescas) y hay días fríos de cuando en cuando. En la última semana de noviembre, se acaban los días fríos y las temperaturas mínimas aumentan, comenzando con esto el largo período de calor diurno y nocturno. A medida que avanza el mes de diciembre, aumenta el cansancio en la gente por el simple motivo de que no puede dormir bien, y con ello el stress aumenta. Por el contrario, en marzo las temperaturas empiezan a descender, lo que es recibido con alivio por mucha gente.
- Durante todo este período, el comercio bombardea propaganda a un nivel que linda en lo absurdo. Ni viviendo bajo una piedra puede uno dejar de saber que se acerca la navidad y que hay que comprar, comprar, ¡comprar!
- Se debe preparar la fiesta de navidad... y hacer las compras respectivas. No, a diferencia de (parte de) los regalos, estas compras no se pueden adelantar, por lo que obligatoriamente hay que ir al supermercado el 22, 23 ó 24 de diciembre.
- Pobres aquellos que compran los regalos de navidad el 23 ó 24 de diciembre; para empeorar incluso más su situación, típicamente no tienen una idea muy clara de qué regalar (y por ello retrasaron tanto esas compras).
- El día 24, la gente sale temprano de la pega (a menos, claro, que trabaje en el comercio) y se va a la casa a preparar la cena de navidad. Entre medio hay que ir a misa de noche y volver para recién entonces comer. Los niños, excitados porque llega «el viejito», no se duermen antes de medianoche ni aunque uno les pague. Hay que esperar a que por fin se duerman para poder poner todos los regalos en su lugar e irse a la cama... lo que típicamente ocurre a eso de las 2:00. Y a dormir lo que se pueda, porque te contarás afortunado si no te despiertan los gritos de alegría de los niños antes de las 7:00...
- Cuando por fin llega la navidad, la mañana es dedicada a los niños... y en la tarde hay que irse de gira a ver a los parientes mayores. ¿Y qué es lo que quiere el adulto normal? DORMIR.
Una vez que ha pasado la navidad, lo peor ya está atrás - la última semana de diciembre es notoriamente más relajada, pero aún queda preparar la fiesta de año nuevo y, en la pega, terminar los proyectos pendientes y esperar las evaluaciones por desempeño en la pega (un proceso de suyo desagradable, ya sea que se haga de manera seria o -como en ciertos lugares que conozco- se trate de un fraude descarado en que se perjudica a los trabajadores).
El mes se cierra con la fiesta de año nuevo, que da la bienvenida al nuevo año y al mes de enero en particular... que es mucho más tranquilo.
Tal vez cuando alguien se vea muy agobiado, debería decírse que «su calendario interno dice que es diciembre» o algo por el estilo.
ADENDA DECEMBRINA:
Tras la publicación de este artículo, algunos lectores me acusaron de ser un grinch que no disfruta la navidad. Sea cierto o no el que yo sea un grinch (ya, ya, lo soy, es verdad), no es menos cierto que todo lo descrito es completamente cierto, e impide disfrutar la navidad: esta festividad es absorbida por la vorágine de fin de año, y las actividades y obligaciones que conllevan su preparación se suman a una larga lista de tareas que colman el mes. Otro gallo cantaría si la navidad se celebrara en, digamos, junio.
20 de noviembre de 2013
¿Cuánta abstención habrá en una elección en medio de un feriado largo? Lo sabremos en 2016.
Tras el reemplazo del voto obligatorio por el voto voluntario en las elecciones y plebiscitos en Chile, la clase política ha quedado altamente preocupada por el alto nivel de abstención que se ha producido (y que muchos entendidos habían predicho); en particular, las elecciones municipales de octubre de 2012 tuvieron una abstención de alrededor de 60%, mientras que en las presidenciales (primera vuelta), parlamentarias y regionales de noviembre de 2013 ésta fue de aproximadamente 50% (aún está por verse qué ocurrirá en la segunda vuelta de la elección presidencial, el 15 de diciembre de 2013).
Hay discusiones en progreso acerca de este problema - algunos proponen volver al voto obligatorio, mientras otros quieren mantener el voto voluntario, aunque estableciendo alguna clase de incentivos para que la gente vaya a votar.
¿Qué clase de incentivos pueden haber? Personalmente, no creo que haya ninguno que valga la pena, a excepción de impregnar a la población en general el sentido de «deber cívico» que constituye votar en los días de elecciones.
Por otro lado, hay factores que desincentivan el voto, y esos deben ser eliminados o mitigados tanto como sea posible, de modo que ir a votar no afecte negativamente al elector; por ejemplo, hasta la elección presidencial de 2009, la primera vuelta se efectuaba en diciembre y la segunda, de ser necesaria, en enero, durante el período de vacaciones de mucha gente. Este desincentivo fue resuelto trasladando la elección presidencial a noviembre (y la segunda vuelta a diciembre).
Por otro lado... de acuerdo con lo establecido por la ley 19.689, las próximas elecciones municipales deberán efectuarse el domingo 30 de octubre de 2016, en medio de un "fin de semana largo" de cuatro días, pues el lunes 31 de octubre y el martes 1 de noviembre serán feriados.
¿Cuánta abstención se producirá en semejantes condiciones?
La idea de suspender esos dos feriados es impensable - tal vez sea mejor cambiar la fecha de las elecciones municipales, adelantándolas al domingo 23 de octubre o retrasándolas al domingo 6 de noviembre. Ahora bien, como ambas opciones requieren una modificación a la ley, este trámite tomará tiempo, y es vital preocuparse de esto ya, para no estar tramitando proyectos "parche" a último minuto (como ya ocurrió con, por ejemplo, la tramitación de las leyes 20.409 [irrenunciabilidad especial para los días de elecciones 2009 y 2010], 20.450 y 20.465 [feriado bicentenario] y 20.678 [elecciones regionales - originalmente se pretendía que se efectuaran conjuntamente con las municipales, pero el retraso en el trámite de la ley lo impidió]).
No basta con una ley que diga algo como «por el año 2016, las elecciones municipales se efectuarán el 23 de octubre», pues este conflicto de fechas no es excepcional (se repetirá en 2028, 2032, 2044, 2056, 2060, etcétera): el problema debe ser resuelto de manera permanente.
El Congreso está actualmente ocupado con la ley de presupuestos... pero tenemos todo el 2014 y 2015 para atender apropiadamente este asunto. ¿Qué congresista se pondrá las pilas con esto?
Hay discusiones en progreso acerca de este problema - algunos proponen volver al voto obligatorio, mientras otros quieren mantener el voto voluntario, aunque estableciendo alguna clase de incentivos para que la gente vaya a votar.
¿Qué clase de incentivos pueden haber? Personalmente, no creo que haya ninguno que valga la pena, a excepción de impregnar a la población en general el sentido de «deber cívico» que constituye votar en los días de elecciones.
Por otro lado, hay factores que desincentivan el voto, y esos deben ser eliminados o mitigados tanto como sea posible, de modo que ir a votar no afecte negativamente al elector; por ejemplo, hasta la elección presidencial de 2009, la primera vuelta se efectuaba en diciembre y la segunda, de ser necesaria, en enero, durante el período de vacaciones de mucha gente. Este desincentivo fue resuelto trasladando la elección presidencial a noviembre (y la segunda vuelta a diciembre).
Por otro lado... de acuerdo con lo establecido por la ley 19.689, las próximas elecciones municipales deberán efectuarse el domingo 30 de octubre de 2016, en medio de un "fin de semana largo" de cuatro días, pues el lunes 31 de octubre y el martes 1 de noviembre serán feriados.
¿Cuánta abstención se producirá en semejantes condiciones?
La idea de suspender esos dos feriados es impensable - tal vez sea mejor cambiar la fecha de las elecciones municipales, adelantándolas al domingo 23 de octubre o retrasándolas al domingo 6 de noviembre. Ahora bien, como ambas opciones requieren una modificación a la ley, este trámite tomará tiempo, y es vital preocuparse de esto ya, para no estar tramitando proyectos "parche" a último minuto (como ya ocurrió con, por ejemplo, la tramitación de las leyes 20.409 [irrenunciabilidad especial para los días de elecciones 2009 y 2010], 20.450 y 20.465 [feriado bicentenario] y 20.678 [elecciones regionales - originalmente se pretendía que se efectuaran conjuntamente con las municipales, pero el retraso en el trámite de la ley lo impidió]).
No basta con una ley que diga algo como «por el año 2016, las elecciones municipales se efectuarán el 23 de octubre», pues este conflicto de fechas no es excepcional (se repetirá en 2028, 2032, 2044, 2056, 2060, etcétera): el problema debe ser resuelto de manera permanente.
El Congreso está actualmente ocupado con la ley de presupuestos... pero tenemos todo el 2014 y 2015 para atender apropiadamente este asunto. ¿Qué congresista se pondrá las pilas con esto?
3 de noviembre de 2013
Mi repudio al "Partido Pirata" por copiar mis artículos sin autorización.
He descubierto que el Partido Pirata ha publicado, sin mi autorización, una copia de mi artículo El Estado ha ASESINADO la donación de órganos. en su propio sitio web, acto que repudio con firmeza.
El 12 de octubre de 2013, un tal David Ormeño (a quien no conozco) publicó en el sitio web del Partido Pirata el artículo El Estado ha ASESINADO la donación de órganos. (nótese que el título es idéntico), que contiene tres frases breves de Ormeño, y luego reproduce íntegramente mi artículo, agregando al final la coda de mi segunda pieza sobre el tema, Más pensamientos sobre la "donación" forzada de órganos en Chile..
El texto del artículo de Ormeño incluye un link a mi artículo original con la leyenda "por Miguel Farah", pero esto no excusa el hecho de que haya reproducido el contenido de mis artículos, sin pedir permiso y sin siquiera avisarme. Considero que es un acto bajo y que es calificable como robo de propiedad intelectual (no olvidemos que mi blog dice claramente «Todos los derechos reservados por Miguel Farah.» en el pie de página).
Peor que eso, al republicar mi artículo de esta manera, puede quedar la impresión de que apoyo al Partido Pirata o que simpatizo con él, cosa que no es cierta (y, después de este numerito, menos lo va a ser).
En definitiva, envío desde aquí mi completo repudio a este reprensible acto del Partido Pirata. Es de esperar que no vuelva a ocurrir.
Nota: por precaución, he guardado un respaldo del artículo de Ormeño, tal como aparece en este momento en el sitio web del Partido Pirata, para cubrirme ante la eventualidad de que sufra "alteraciones" posteriores a la publicación de esta denuncia.
El 12 de octubre de 2013, un tal David Ormeño (a quien no conozco) publicó en el sitio web del Partido Pirata el artículo El Estado ha ASESINADO la donación de órganos. (nótese que el título es idéntico), que contiene tres frases breves de Ormeño, y luego reproduce íntegramente mi artículo, agregando al final la coda de mi segunda pieza sobre el tema, Más pensamientos sobre la "donación" forzada de órganos en Chile..
El texto del artículo de Ormeño incluye un link a mi artículo original con la leyenda "por Miguel Farah", pero esto no excusa el hecho de que haya reproducido el contenido de mis artículos, sin pedir permiso y sin siquiera avisarme. Considero que es un acto bajo y que es calificable como robo de propiedad intelectual (no olvidemos que mi blog dice claramente «Todos los derechos reservados por Miguel Farah.» en el pie de página).
Peor que eso, al republicar mi artículo de esta manera, puede quedar la impresión de que apoyo al Partido Pirata o que simpatizo con él, cosa que no es cierta (y, después de este numerito, menos lo va a ser).
En definitiva, envío desde aquí mi completo repudio a este reprensible acto del Partido Pirata. Es de esperar que no vuelva a ocurrir.
Nota: por precaución, he guardado un respaldo del artículo de Ormeño, tal como aparece en este momento en el sitio web del Partido Pirata, para cubrirme ante la eventualidad de que sufra "alteraciones" posteriores a la publicación de esta denuncia.
29 de octubre de 2013
Cómo sortear la exigencia de "20% de música chilena" en las radios.
Actualmente se tramita en el Congreso nacional el proyecto de ley 7828-04, que pretende establecer una cuota de "música chilena" en las transmisiones de cada radio - al menos el 20% del tiempo deberá estar dedicado a este efecto.
El artículo 15 de la ley 19.928 actualmente vigente dice:
Artículo 15.- El Consejo de Fomento de la Música Nacional podrá celebrar convenios con entidades de radiodifusión, televisión u otras, con el objetivo de que incluyan en su programación, en el territorio nacional, determinados porcentajes de música nacional.
[...]
El proyecto de ley en cuestión busca reemplazar dicho artículo por uno nuevo, cuyas frases clave son:
Artículo 15.- El Consejo de Fomento de la Música Nacional deberá mantener dentro de sus políticas de fomento, un sistema de estímulos para la difusión de la música nacional en los medios de radiodifusión sonora de libre recepción, con el objetivo de que dichas entidades incluyan en su programación en el territorio nacional, determinados porcentajes de música nacional.
Para este efecto destinará recursos que se adjudicarán mediante concursos de amplia convocatoria, a los cuales podrán postular las entidades de radiodifusión que incluyan en su programación obras musicales.
Para la evaluación de los proyectos el Consejo deberá considerar, al menos, los siguientes aspectos:
[...]
b) El porcentaje de música nacional comprometido no podrá ser inferior al 20% de los temas u obras musicales ejecutados entre las 8 y 22 horas;
El lector atento habrá notado que se habla de un "sistema de estímulos", pero esto es fácilmente transformable en "una oferta que no puede ser rehusada" y luego derechamente en una imposición. Ciertamente estaría a tono con lo que buscaron proyectos de ley anteriores (como el proyecto 3684-04 [archivado], que buscaba obligar a las radios a transmitir música folclórica al inicio y al final de las transmisiones de cada día, y el proyecto 5491-24 [aún en trámite], que busca imponer que el 20% de las transmisiones correspondan a música nacional, cuota que debe cumplirse a lo largo de todo el día). Para efectos prácticos, este "sistema de estímulos" no es más que una obligación disfrazada.
Aunque parezca de perogrullo, hay que hacer notar que esta es una pésima idea:
Independientemente de ser inconveniente por los motivos ya descritos, existen serias dudas sobre la constitucionalidad de este proyecto de ley. Quien escribe considera que es inconstitucional, pero... hacer valer esto puede terminar siendo imposible; en los últimos años, el comportamiento del Congreso Nacional ha sido notoriamente deficiente en este sentido (ejemplos abundan, como los múltiples proyectos de ley aprobados o aún en trámite que buscan declarar días nacionales o deportes nacionales o "capitales de la cueca", o como el proyecto de ley 2689-06, que buscaba trasladar la fecha de las elecciones parlamentarias de 2001 sin un buen motivo; fue tramitado completamente y aprobado por el Congreso y a la hora de promulgarlo, el Tribunal Constitucional lo rechazó por ser inconstitucional). El Tribunal Constitucional también tiene problemas: ha evitado pronunciarse sobre dudas de constitucionalidad de fondo (no de forma, como en los ejemplos anteriores) cada vez que ha podido, y a veces ha emitido fallos absurdamente vagos que no ayudan en nada.
¿Qué podrá hacerse si este proyecto, como está ahora, o con disposiciones más duras, llega a convertirse en ley? Tal vez no quede más remedio que recurrir a resquicios legales.
Afortunadamente, la ley, al establecer normas generales y dejar otras para un reglamento, resulta ser vaga en varios aspectos, incluyendo la definición misma de "música chilena"; basta que una obra cualquiera sea hecha por un compositor chileno para que califique como tal, aun cuando se trate de, por ejemplo, una danza húngara interpretada con un txistu y un nyckelharpa. Además, la cuota se refiere exclusivamente al conjunto de toda la «música nacional», sin subdividir en géneros o intérpretes o establecer un máximo de cada uno (lo que tiene sentido, pues es práctica estándar en la radiodifusión el repetir con alta frecuencia los temas "de moda").
Entonces... si podemos cubrir la cuota de "música chilena" con cualquier composición musical y no hay nada que nos impida repetirla cuantas veces queramos entre las 8:00 y las 22:00... podemos tocar la misma canción una y otra vez hasta cumplir la cuota impuesta por la ley, ¿no? Esto traerá otro problema: ¡ni el más paciente de los auditores aguantaría esto! A menos que...
Como bien sabe toda persona con un mínimo de educación musical, el silencio es un componente fundamental de cualquier composición, tanto como las notas que se escuchan.
Dicho todo esto, podemos presentar la solución a nuestro particular problema:
El compositor chileno conocido como Kamehameha von Chandrasekhar está a punto de lanzar su opera prima 838'38'' - se trata de una composición independiente, inspirada en la vida y obra de John Cage, y que, en palabras del autor, debe ser apreciada escuchándola conjuntamente con otros temas, por lo que las radios deberían transmitir su programación normal al mismo tiempo que esta composición. El tocar este tema una vez al día, entre las 8:00 y las 22:00, permitirá cumplir con creces la cuota impuesta: el porcentaje de música chilena transmitida con esta sola canción ascenderá al 49,919% del total; cada día, el locutor podrá tomar un minuto y veintidós segundos para presentar y describir la obra (y mencionar que se transmite para cumplir con holgura con la cuota de música chilena impuesta por ley) y entonces dejar el tema andando.
Mejor todavía, el compositor ha declarado su intención de autorizar el uso de 838'38'' en forma libre, sin que se deban pagar royalties por ello, y por lo tanto la SCD no tendrá pito que tocar ni podrá pasar a cobrar nada en nombre del compositor (que ha declarado repetidamente su repudio a esta organización, que considera lesiva a los intereses de los verdaderos artistas).
Si el día de mañana, la ley cambiare, y forzare una cuota de 20% de música nacional durante todo el día, las radios podrán recurrir a la próxima obra que planea Kamehameha: 1438'38''.
¡Problema resuelto!
El artículo 15 de la ley 19.928 actualmente vigente dice:
Artículo 15.- El Consejo de Fomento de la Música Nacional podrá celebrar convenios con entidades de radiodifusión, televisión u otras, con el objetivo de que incluyan en su programación, en el territorio nacional, determinados porcentajes de música nacional.
[...]
El proyecto de ley en cuestión busca reemplazar dicho artículo por uno nuevo, cuyas frases clave son:
Artículo 15.- El Consejo de Fomento de la Música Nacional deberá mantener dentro de sus políticas de fomento, un sistema de estímulos para la difusión de la música nacional en los medios de radiodifusión sonora de libre recepción, con el objetivo de que dichas entidades incluyan en su programación en el territorio nacional, determinados porcentajes de música nacional.
Para este efecto destinará recursos que se adjudicarán mediante concursos de amplia convocatoria, a los cuales podrán postular las entidades de radiodifusión que incluyan en su programación obras musicales.
Para la evaluación de los proyectos el Consejo deberá considerar, al menos, los siguientes aspectos:
[...]
b) El porcentaje de música nacional comprometido no podrá ser inferior al 20% de los temas u obras musicales ejecutados entre las 8 y 22 horas;
El lector atento habrá notado que se habla de un "sistema de estímulos", pero esto es fácilmente transformable en "una oferta que no puede ser rehusada" y luego derechamente en una imposición. Ciertamente estaría a tono con lo que buscaron proyectos de ley anteriores (como el proyecto 3684-04 [archivado], que buscaba obligar a las radios a transmitir música folclórica al inicio y al final de las transmisiones de cada día, y el proyecto 5491-24 [aún en trámite], que busca imponer que el 20% de las transmisiones correspondan a música nacional, cuota que debe cumplirse a lo largo de todo el día). Para efectos prácticos, este "sistema de estímulos" no es más que una obligación disfrazada.
Aunque parezca de perogrullo, hay que hacer notar que esta es una pésima idea:
- Se micromaneja indebidamente la línea editorial de cada radio, forzando cambios a cada una de ellas, que deberán cubrir la cuota requerida con música potencialmente inapropiada - por ejemplo, la Radio Beethoven, la única que aún transmite música selecta, debería transmitir "música selecta chilena" (que no existe); una radio especializada en rock clásico deberá recurrir a "rock clásico chileno" (hay, pero forma un corpus bastante pequeño, lo que obligaría a una repetición excesiva que cansaría a la audiencia, dañando con esto a la radio); una radio popera deberá incluir mayor cantidad de pop chileno (que de haberlo, haylo y en suficiente cantidad), pero se verá enfrentada al problema descrito en el siguiente punto.
- Al garantizar una cuota de música a compositores locales, inevitablemente esto será aprovechado por gente de poco talento, en detrimento de compositores extranjeros innegablemente mejores. ¿Debemos discriminar a, digamos, Béla Bartók en favor de Alberto Plaza? ¿Sacar a Robert Fripp de la parrilla para poner a Mauricio Redolés? ¿O reemplazar la voz de Plácido Domingo por los desafinados berrinches de Jorge González? Volviendo a la radio popera del punto anterior, ésta se vería obligada a programar canciones de inferior calidad sólo por ser de compositores chilenos.
- Como era de esperar, muchos músicos locales defienden la imposición de esta cuota e incluso proponen aumentarla... pero a la larga los perjudicará, al permitirles "dejarse estar" sin que tengan reales incentivos para hacer algo de calidad o comercialmente atractivo (o, digámoslo, ambas cosas a la vez). No olvidemos que Chile, como país pequeño (en términos poblacionales), tiene una producción musical... pequeña, y no hay mucho que hacer al respecto (y, para el caso, estamos muy, muy lejos de los únicos tres países del mundo que son exportadores netos de música [Estados Unidos, Reino Unido y Suecia]).
Independientemente de ser inconveniente por los motivos ya descritos, existen serias dudas sobre la constitucionalidad de este proyecto de ley. Quien escribe considera que es inconstitucional, pero... hacer valer esto puede terminar siendo imposible; en los últimos años, el comportamiento del Congreso Nacional ha sido notoriamente deficiente en este sentido (ejemplos abundan, como los múltiples proyectos de ley aprobados o aún en trámite que buscan declarar días nacionales o deportes nacionales o "capitales de la cueca", o como el proyecto de ley 2689-06, que buscaba trasladar la fecha de las elecciones parlamentarias de 2001 sin un buen motivo; fue tramitado completamente y aprobado por el Congreso y a la hora de promulgarlo, el Tribunal Constitucional lo rechazó por ser inconstitucional). El Tribunal Constitucional también tiene problemas: ha evitado pronunciarse sobre dudas de constitucionalidad de fondo (no de forma, como en los ejemplos anteriores) cada vez que ha podido, y a veces ha emitido fallos absurdamente vagos que no ayudan en nada.
¿Qué podrá hacerse si este proyecto, como está ahora, o con disposiciones más duras, llega a convertirse en ley? Tal vez no quede más remedio que recurrir a resquicios legales.
Afortunadamente, la ley, al establecer normas generales y dejar otras para un reglamento, resulta ser vaga en varios aspectos, incluyendo la definición misma de "música chilena"; basta que una obra cualquiera sea hecha por un compositor chileno para que califique como tal, aun cuando se trate de, por ejemplo, una danza húngara interpretada con un txistu y un nyckelharpa. Además, la cuota se refiere exclusivamente al conjunto de toda la «música nacional», sin subdividir en géneros o intérpretes o establecer un máximo de cada uno (lo que tiene sentido, pues es práctica estándar en la radiodifusión el repetir con alta frecuencia los temas "de moda").
Entonces... si podemos cubrir la cuota de "música chilena" con cualquier composición musical y no hay nada que nos impida repetirla cuantas veces queramos entre las 8:00 y las 22:00... podemos tocar la misma canción una y otra vez hasta cumplir la cuota impuesta por la ley, ¿no? Esto traerá otro problema: ¡ni el más paciente de los auditores aguantaría esto! A menos que...
Como bien sabe toda persona con un mínimo de educación musical, el silencio es un componente fundamental de cualquier composición, tanto como las notas que se escuchan.
Dicho todo esto, podemos presentar la solución a nuestro particular problema:
El compositor chileno conocido como Kamehameha von Chandrasekhar está a punto de lanzar su opera prima 838'38'' - se trata de una composición independiente, inspirada en la vida y obra de John Cage, y que, en palabras del autor, debe ser apreciada escuchándola conjuntamente con otros temas, por lo que las radios deberían transmitir su programación normal al mismo tiempo que esta composición. El tocar este tema una vez al día, entre las 8:00 y las 22:00, permitirá cumplir con creces la cuota impuesta: el porcentaje de música chilena transmitida con esta sola canción ascenderá al 49,919% del total; cada día, el locutor podrá tomar un minuto y veintidós segundos para presentar y describir la obra (y mencionar que se transmite para cumplir con holgura con la cuota de música chilena impuesta por ley) y entonces dejar el tema andando.
Mejor todavía, el compositor ha declarado su intención de autorizar el uso de 838'38'' en forma libre, sin que se deban pagar royalties por ello, y por lo tanto la SCD no tendrá pito que tocar ni podrá pasar a cobrar nada en nombre del compositor (que ha declarado repetidamente su repudio a esta organización, que considera lesiva a los intereses de los verdaderos artistas).
Si el día de mañana, la ley cambiare, y forzare una cuota de 20% de música nacional durante todo el día, las radios podrán recurrir a la próxima obra que planea Kamehameha: 1438'38''.
¡Problema resuelto!
8 de octubre de 2013
Más pensamientos sobre la "donación" forzada de órganos en Chile.
Ha pasado una semana desde la publicación de mi artículo El Estado ha ASESINADO la donación de órganos., y he preparado respuestas a los comentarios opuestos con que fue recibido. En particular:
«Haces un tremendo escándalo por esto. Total, una vez muerto, ¿qué te importa lo que ocurra con tus órganos?»
El escándalo aquí no es el acto de donación propiamente tal que hace cada individuo (por el contrario, es loable, y fue lo que partí diciendo en mi artículo original). El verdadero problema es que el Estado clama la propiedad de algo que no le pertenece ni le puede pertenecer, instituyendo un mecanismo que llama "donación" pero que realmente no lo es. ÉSE es el problema.
Nota: en rigor, el Estado no instituye un mecanismo nuevo, sino que corrompe el previamente existente, que sí era de donación.
Recordemos lo que dice la constitución: el Estado está al servicio de la persona humana - no al revés. Al aceptar que el Estado se apropie de parte de nuestros cuerpos, estamos poniéndonos a su servicio, y eso es inaceptable. Sí, hoy el Estado pretende usar nuestros órganos para dárselos a otras personas humanas... pero eso mañana podría cambiar: hay personas jurídicas que tienen razones perfectamente legítimas para pedir órganos y cadáveres completos de ser posible (las escuelas de medicina de distintas universidades, por ejemplo). Una vez dado ese paso, otras personas jurídicas podrían buscar lo mismo, con fines que podrían ir desde lo loable (investigación médica) hasta lo indecible (tráfico de órganos, canibalismo disfrazado de "ritual religioso", cebado de animales fieros, preparación de soylent verde, etcétera).
El mecanismo actual sienta un precedente peligroso en la erosión de un principio, que por ser abstracto tiende a ser olvidado. Hay que insistir en este punto: el Estado está al servicio de la persona humana y no al revés.
Hay un riesgo más: hasta ahora hemos hablado de la donación de órganos tras la muerte... pero el servicio de la persona al Estado podría extenderse a la donación de órganos en vida. Hoy en día la donación de sangre es estrictamente voluntaria, pero ¿qué pasa si se establece en el futuro que cada individuo debe cubrir una cuota predeterminada (“o de lo contrario no habrá sangre para ti si la necesitares”)? ¿Y si, asentado eso, se establece una suerte de "lotería de donación de riñones" (“No reclames, que tienes dos. Si cuando viejo tuvieres problemas, se te entregará uno, procedente de otro ganador de la lotería.”)? Las posibilidades son horribles.
«Te estás dando vueltas en un problema que no existe. Yo ya había decidido donar mis órganos antes de la nueva ley.»
¿Decidiste libremente donar tus órganos? ¡Excelente! Ahora, dale la oportunidad a quienes aún no han tomado la decisión de que lo hagan libremente, sin que esta nueva ley influya indebidamente en su proceso mental.
«No reclames tanto por el costo del trámite. La Corte Suprema reemplazó la escritura pública, que cuesta $8.400, por una declaración simple, que cuesta entre $500 y $1.000.»
Un día después de publicado mi artículo original, la Corte Suprema tomó esa medida, que sirvió para disminuir la polémica. Sin embargo, el punto se mantiene, pues cualquier costo mayor que $0 es inapropiado... y eso sin contar el tiempo que toma hacer el trámite (que, recordemos, antes se hacía mediante una pregunta extra y nada más cuando uno renovaba el carné de identidad, y ahora requiere ir a la notaría para este solo asunto).
Y no, que no se descuente ese factor diciendo que "toma sólo un par de minutos hacer la declaración". Hay que incluir el tiempo de viaje, el tiempo de espera haciendo cola, etcétera.
«Cómo cambia la postura de los hombres cuando es SU cuerpo al que meten mano.»
Este comentario (de una proabortista - perdón, de una "proelección") hace una comparación completamente inválida, pues se trata de asuntos muy distintos:
El embarazo en la mujer es parte natural del ciclo de vida de la especie humana; el transplante de órganos es, en cambio, una actividad artificial (cuyo propósito es, por supuesto, salvarle la vida a alguien). En condiciones normales, una nueva vida es engendrada dentro del cuerpo humano, mediante un mecanismo para el que el cuerpo de la mujer está preparado, mientras que el transplante requiere una operación quirúrgica para el que nadie lo está. El no nacido no tiene ni puede tener opinión alguna sobre haber sido concebido y dentro de qué útero - el donante tiene (o debería tener) la opción de decidir si quiere, efectivamente, ser donante o no... y (en términos generales) el que recibe el órgano también tuvo, en su momento, la opción de rehusarse a ser receptor.
Una mejor comparación sería ésta: como recordarán, hace unos años el Reino Unido decidió destruir todos los embriones "no clamados" por aquellas parejas que los habían concebido mediante inseminación artificial y luego almacenado a la espera de ser implantados, cosa que no ocurrió. ¿Qué habría ocurrido si el Estado hubiese decidido que en vez de matarlos, los implantaría en los cuerpos de mujeres jóvenes que no se hayan negado a ser nodrizas, para que llevaran el embarazo y nacieran? “Total, estamos ocupando tu cuerpo por unos meses y luego lo tendrás de vuelta.”
Ciertamente nadie en su sano juicio aceptaría tal medida.
«El sistema actual le da la última palabra a la familia, que puede negar la donación.»
El sistema antiguo daba la última palabra a la familia. El actual lo hace sólo si hay dudas fundadas. Veamos lo que dice la ley 20.673 al respecto:
En caso de existir duda fundada respecto de la calidad de donante, se deberá consultar en forma previa sobre la extracción de uno o más órganos del fallecido, por orden de prelación, a las siguientes personas:
a) El cónyuge que vivía con el fallecido o la persona que convivía con él en relación de tipo conyugal.
b) Cualquiera de los hijos mayores de 18 años.
c) Cualquiera de los padres.
d) El representante legal, el tutor o el curador.
e) Cualquiera de los hermanos mayores de 18 años.
f) Cualquiera de los nietos mayores de 18 años.
g) Cualquiera de los abuelos.
h) Cualquier pariente consanguíneo hasta el cuarto grado inclusive.
i) Cualquier pariente por afinidad hasta el segundo grado inclusive.
Se entenderá por duda fundada el hecho de presentar ante el médico encargado del procedimiento documentos contradictorios o la existencia de declaraciones diferentes de las personas enunciadas en el inciso anterior.
El sistema antiguo obligaba a los médicos a consultar a la familia si el fallecido era donante o no. El actual pone el peso del trámite en los familiares, que deben proactivamente presentar documentación o por lo menos efectuar declaraciones al respecto si quieren impedir que se extraigan los órganos del pariente - y esto durante el tiempo en que el paciente está agonizando o acaba de morir. ¿Y qué pasa si los familiares no llegan a tiempo? Nótese que la ley no da opción a que un amigo cercano, a falta de pariente, dé la declaración.
Y ojo, que esto es en caso de existir dudas fundadas (por parte de, presumiblemente, los médicos). Esto crea un incentivo perverso, pues los médicos pueden simplemente presumir que el paciente/fallecido ES donante porque la ley lo dijo y ya, sin tener que molestarse en "dudar". Sí, seguramente será parte del protocolo hacer la consulta a los sistemas en línea del Registro Civil, que dirán algo como "El RUN ingresado {está|no está} inscrito en el Registro de No Donantes.", sin que la respuesta contemple una opción para «preferencia desconocida».
Para el caso, la consulta al Registro Civil tampoco tiene una opción para la respuesta «no apto médicamente para donación» (recordemos el dilema moral, descrito en el artículo anterior, de aquella persona que tuvo hepatitis).
«Tus críticas son infundadas. Los médicos nunca han discriminado a alguien por no ser donante.»
Me parece excelente que los médicos no quieran a discriminar a nadie. El problema está en la ley 20.673, que dice explícitamente:
En el caso de que varias personas se encuentren en igualdad de condiciones para la recepción de un órgano, el hecho de no estar inscrito en el Registro de No Donantes deberá tomarse en cuenta para priorizarlo respecto del que sí lo está.
Aquellos médicos que se rehúsen a discriminar a alguien por estar inscrito como no donante... quebrantarán la ley. Bonito, ¿no?
«Antes se presumía que eras no donante y ahora se presume que eres donante. El mecanismo nuevo es distinto, no mejor ni peor.»
La donación no es una condición o cualidad: es una acción; quien dona, toma la decisión de hacerlo (por definición, de manera libre y voluntaria).
El mecanismo descrito en la ley 20.673 cae en el vicio de presumir una decisión por parte de alguien. Guardando las proporciones, es como si durante una fiesta se hiciera una colecta para ir a comprar alcohol a la botillería y el recolector presumiese que todos pondrán cierta cantidad de dinero; perfectamente puede haber alguien que no quiera hacerlo, por motivos perfectamente legítimos (ya trajo bastante alcohol, carne u otros insumos él mismo, o es el dueño de casa, o es abstemio, etcétera) y por los cuales no debe ser discriminado (ni amenazado con la frase “Si alguna vez tienes sed, nadie te dará ni un trago.”).
De la misma manera, cuando alguien recurre a la conocida frase “Has sido designado voluntario para ...”, sólo lo hace de manera jocosa. Por el contrario, el Estado está diciendo, mediante la ley 20.673, “He decidido que tú eres donante de órganos”.
«Este mecanismo es necesario porque las campañas de educación no han funcionado.»
¿Por qué no han funcionado? En España tuvieron un éxito enorme. Tratemos de entender qué ha fallado en esas campañas en Chile y volvamos a intentarlo.
«Gente como tú impide que haya una cultura de donación de órganos más generosa y solidaria.»
Partí diciendo que la donación de órganos es un acto loable, ¿no?
Al contrario de la opinión citada, pienso que al exponer los horrendos vicios que tiene el sistema de (falsa) donación actualmente vigente, y hacer (modesto) activismo en su contra y en favor de un verdadero sistema de donación de órganos, estoy trabajando en favor de la "cultura de donación" mencionada.
¡Sí a la donación de órganos! ¡No a la expropiación de órganos!
«Encuentras mala la ley por los efectos que prevés, pero no implica que vayan a ocurrir.»
Sí, podría perfectamente pasar que los médicos se pongan de acuerdo en hacer las cosas como se debe y no hacer caso de la presunción de calidad de donante o de la discriminación al no donante... pero, ¿para qué aceptar una ley mal hecha en primer lugar? La versión anterior de la ley prohibía ciertos vicios que la actual permite (¡y manda!). ¿Por qué admitir semejante barbaridad?
Los mismos médicos dicen que es mejor prevenir una enfermedad que curarla. Nuestros legisladores no fueron capaces de prevenir este problema... ahora hay que arreglarlo.
«Jurídicamente son sujetos del derecho las personas, y la calidad de persona termina en la muerte.»
Cierto, pero la calidad de donante se adquiere en vida. Asimismo, la discriminación al no donante también se efectúa en vida.
Por otro lado, aún cuando un cadáver no tenga derechos per se, la ley en general los protege - de otra manera no se entiende que actividades como la necrofilia, la profanación de tumbas, etcétera, estén prohibidas.
Por supuesto, la apropiada discusión de este punto queda para abogados. :-)
Dicho todo lo anterior, queda un par de puntos que no toqué en mi artículo original.
1) La fe pública. El mantener la donación de órganos estrictamente voluntaria (y con confirmación de los parientes) es precisamente lo que mantiene a raya las suspicacias acerca de abusos del sistema. ¿Se imaginan una situación en que las autoridades dejaran morir o mandaran a matar "limpiamente" a alguien porque otra persona necesita sus órganos?
Recordemos el caso del exministro Pérez Yoma. No estoy diciendo que haya sido un caso de corrupción, en que "alguien con poder" manipulara la situación para conseguir el órgano que él mismo necesitaba... pero ciertamente sí dio esa impresión, y mucha gente pensó (¿correctamente? ¿incorrectamente?) que hubo mano negra. Ahora bien, la percepción pública fue, a lo más, que solamente hubo manipulación en los lugares de la lista de espera... pero, ¿qué pasaría si se levantaran suspicacias sobre la muerte del donante (pues se sabía o presumía que lo era)?
2) La discriminación a quienes estén en el «Registro Nacional de No Donantes» no está bien definida. Si me rehúso a ser donante ahora, quedo inscrito en el registro; si dentro de 20 años, descubro que necesito un, digamos, hígado nuevo, ¿puedo ir a la notaría a revocar mi rechazo, inscribirme como donante, salir del registro y entonces quedar en "igualdad de condiciones" frente a otros potenciales receptores? ¿Se contará o no como factor a la hora de discriminar el hecho de que estuve en el registro por dos décadas?
HE DICHO.
P.S.: hay quienes creen que en algunas décadas la medicina podrá regenerar los órganos de una persona a partir de muestras pequeñas de tejido de ella misma. Esto eliminaría (el grueso de) la necesidad de donar órganos y reduciría enormemente el actual problema.
«Haces un tremendo escándalo por esto. Total, una vez muerto, ¿qué te importa lo que ocurra con tus órganos?»
El escándalo aquí no es el acto de donación propiamente tal que hace cada individuo (por el contrario, es loable, y fue lo que partí diciendo en mi artículo original). El verdadero problema es que el Estado clama la propiedad de algo que no le pertenece ni le puede pertenecer, instituyendo un mecanismo que llama "donación" pero que realmente no lo es. ÉSE es el problema.
Nota: en rigor, el Estado no instituye un mecanismo nuevo, sino que corrompe el previamente existente, que sí era de donación.
Recordemos lo que dice la constitución: el Estado está al servicio de la persona humana - no al revés. Al aceptar que el Estado se apropie de parte de nuestros cuerpos, estamos poniéndonos a su servicio, y eso es inaceptable. Sí, hoy el Estado pretende usar nuestros órganos para dárselos a otras personas humanas... pero eso mañana podría cambiar: hay personas jurídicas que tienen razones perfectamente legítimas para pedir órganos y cadáveres completos de ser posible (las escuelas de medicina de distintas universidades, por ejemplo). Una vez dado ese paso, otras personas jurídicas podrían buscar lo mismo, con fines que podrían ir desde lo loable (investigación médica) hasta lo indecible (tráfico de órganos, canibalismo disfrazado de "ritual religioso", cebado de animales fieros, preparación de soylent verde, etcétera).
El mecanismo actual sienta un precedente peligroso en la erosión de un principio, que por ser abstracto tiende a ser olvidado. Hay que insistir en este punto: el Estado está al servicio de la persona humana y no al revés.
Hay un riesgo más: hasta ahora hemos hablado de la donación de órganos tras la muerte... pero el servicio de la persona al Estado podría extenderse a la donación de órganos en vida. Hoy en día la donación de sangre es estrictamente voluntaria, pero ¿qué pasa si se establece en el futuro que cada individuo debe cubrir una cuota predeterminada (“o de lo contrario no habrá sangre para ti si la necesitares”)? ¿Y si, asentado eso, se establece una suerte de "lotería de donación de riñones" (“No reclames, que tienes dos. Si cuando viejo tuvieres problemas, se te entregará uno, procedente de otro ganador de la lotería.”)? Las posibilidades son horribles.
«Te estás dando vueltas en un problema que no existe. Yo ya había decidido donar mis órganos antes de la nueva ley.»
¿Decidiste libremente donar tus órganos? ¡Excelente! Ahora, dale la oportunidad a quienes aún no han tomado la decisión de que lo hagan libremente, sin que esta nueva ley influya indebidamente en su proceso mental.
«No reclames tanto por el costo del trámite. La Corte Suprema reemplazó la escritura pública, que cuesta $8.400, por una declaración simple, que cuesta entre $500 y $1.000.»
Un día después de publicado mi artículo original, la Corte Suprema tomó esa medida, que sirvió para disminuir la polémica. Sin embargo, el punto se mantiene, pues cualquier costo mayor que $0 es inapropiado... y eso sin contar el tiempo que toma hacer el trámite (que, recordemos, antes se hacía mediante una pregunta extra y nada más cuando uno renovaba el carné de identidad, y ahora requiere ir a la notaría para este solo asunto).
Y no, que no se descuente ese factor diciendo que "toma sólo un par de minutos hacer la declaración". Hay que incluir el tiempo de viaje, el tiempo de espera haciendo cola, etcétera.
«Cómo cambia la postura de los hombres cuando es SU cuerpo al que meten mano.»
Este comentario (de una proabortista - perdón, de una "proelección") hace una comparación completamente inválida, pues se trata de asuntos muy distintos:
El embarazo en la mujer es parte natural del ciclo de vida de la especie humana; el transplante de órganos es, en cambio, una actividad artificial (cuyo propósito es, por supuesto, salvarle la vida a alguien). En condiciones normales, una nueva vida es engendrada dentro del cuerpo humano, mediante un mecanismo para el que el cuerpo de la mujer está preparado, mientras que el transplante requiere una operación quirúrgica para el que nadie lo está. El no nacido no tiene ni puede tener opinión alguna sobre haber sido concebido y dentro de qué útero - el donante tiene (o debería tener) la opción de decidir si quiere, efectivamente, ser donante o no... y (en términos generales) el que recibe el órgano también tuvo, en su momento, la opción de rehusarse a ser receptor.
Una mejor comparación sería ésta: como recordarán, hace unos años el Reino Unido decidió destruir todos los embriones "no clamados" por aquellas parejas que los habían concebido mediante inseminación artificial y luego almacenado a la espera de ser implantados, cosa que no ocurrió. ¿Qué habría ocurrido si el Estado hubiese decidido que en vez de matarlos, los implantaría en los cuerpos de mujeres jóvenes que no se hayan negado a ser nodrizas, para que llevaran el embarazo y nacieran? “Total, estamos ocupando tu cuerpo por unos meses y luego lo tendrás de vuelta.”
Ciertamente nadie en su sano juicio aceptaría tal medida.
«El sistema actual le da la última palabra a la familia, que puede negar la donación.»
El sistema antiguo daba la última palabra a la familia. El actual lo hace sólo si hay dudas fundadas. Veamos lo que dice la ley 20.673 al respecto:
En caso de existir duda fundada respecto de la calidad de donante, se deberá consultar en forma previa sobre la extracción de uno o más órganos del fallecido, por orden de prelación, a las siguientes personas:
a) El cónyuge que vivía con el fallecido o la persona que convivía con él en relación de tipo conyugal.
b) Cualquiera de los hijos mayores de 18 años.
c) Cualquiera de los padres.
d) El representante legal, el tutor o el curador.
e) Cualquiera de los hermanos mayores de 18 años.
f) Cualquiera de los nietos mayores de 18 años.
g) Cualquiera de los abuelos.
h) Cualquier pariente consanguíneo hasta el cuarto grado inclusive.
i) Cualquier pariente por afinidad hasta el segundo grado inclusive.
Se entenderá por duda fundada el hecho de presentar ante el médico encargado del procedimiento documentos contradictorios o la existencia de declaraciones diferentes de las personas enunciadas en el inciso anterior.
El sistema antiguo obligaba a los médicos a consultar a la familia si el fallecido era donante o no. El actual pone el peso del trámite en los familiares, que deben proactivamente presentar documentación o por lo menos efectuar declaraciones al respecto si quieren impedir que se extraigan los órganos del pariente - y esto durante el tiempo en que el paciente está agonizando o acaba de morir. ¿Y qué pasa si los familiares no llegan a tiempo? Nótese que la ley no da opción a que un amigo cercano, a falta de pariente, dé la declaración.
Y ojo, que esto es en caso de existir dudas fundadas (por parte de, presumiblemente, los médicos). Esto crea un incentivo perverso, pues los médicos pueden simplemente presumir que el paciente/fallecido ES donante porque la ley lo dijo y ya, sin tener que molestarse en "dudar". Sí, seguramente será parte del protocolo hacer la consulta a los sistemas en línea del Registro Civil, que dirán algo como "El RUN ingresado {está|no está} inscrito en el Registro de No Donantes.", sin que la respuesta contemple una opción para «preferencia desconocida».
Para el caso, la consulta al Registro Civil tampoco tiene una opción para la respuesta «no apto médicamente para donación» (recordemos el dilema moral, descrito en el artículo anterior, de aquella persona que tuvo hepatitis).
«Tus críticas son infundadas. Los médicos nunca han discriminado a alguien por no ser donante.»
Me parece excelente que los médicos no quieran a discriminar a nadie. El problema está en la ley 20.673, que dice explícitamente:
En el caso de que varias personas se encuentren en igualdad de condiciones para la recepción de un órgano, el hecho de no estar inscrito en el Registro de No Donantes deberá tomarse en cuenta para priorizarlo respecto del que sí lo está.
Aquellos médicos que se rehúsen a discriminar a alguien por estar inscrito como no donante... quebrantarán la ley. Bonito, ¿no?
«Antes se presumía que eras no donante y ahora se presume que eres donante. El mecanismo nuevo es distinto, no mejor ni peor.»
La donación no es una condición o cualidad: es una acción; quien dona, toma la decisión de hacerlo (por definición, de manera libre y voluntaria).
El mecanismo descrito en la ley 20.673 cae en el vicio de presumir una decisión por parte de alguien. Guardando las proporciones, es como si durante una fiesta se hiciera una colecta para ir a comprar alcohol a la botillería y el recolector presumiese que todos pondrán cierta cantidad de dinero; perfectamente puede haber alguien que no quiera hacerlo, por motivos perfectamente legítimos (ya trajo bastante alcohol, carne u otros insumos él mismo, o es el dueño de casa, o es abstemio, etcétera) y por los cuales no debe ser discriminado (ni amenazado con la frase “Si alguna vez tienes sed, nadie te dará ni un trago.”).
De la misma manera, cuando alguien recurre a la conocida frase “Has sido designado voluntario para ...”, sólo lo hace de manera jocosa. Por el contrario, el Estado está diciendo, mediante la ley 20.673, “He decidido que tú eres donante de órganos”.
«Este mecanismo es necesario porque las campañas de educación no han funcionado.»
¿Por qué no han funcionado? En España tuvieron un éxito enorme. Tratemos de entender qué ha fallado en esas campañas en Chile y volvamos a intentarlo.
«Gente como tú impide que haya una cultura de donación de órganos más generosa y solidaria.»
Partí diciendo que la donación de órganos es un acto loable, ¿no?
Al contrario de la opinión citada, pienso que al exponer los horrendos vicios que tiene el sistema de (falsa) donación actualmente vigente, y hacer (modesto) activismo en su contra y en favor de un verdadero sistema de donación de órganos, estoy trabajando en favor de la "cultura de donación" mencionada.
¡Sí a la donación de órganos! ¡No a la expropiación de órganos!
«Encuentras mala la ley por los efectos que prevés, pero no implica que vayan a ocurrir.»
Sí, podría perfectamente pasar que los médicos se pongan de acuerdo en hacer las cosas como se debe y no hacer caso de la presunción de calidad de donante o de la discriminación al no donante... pero, ¿para qué aceptar una ley mal hecha en primer lugar? La versión anterior de la ley prohibía ciertos vicios que la actual permite (¡y manda!). ¿Por qué admitir semejante barbaridad?
Los mismos médicos dicen que es mejor prevenir una enfermedad que curarla. Nuestros legisladores no fueron capaces de prevenir este problema... ahora hay que arreglarlo.
«Jurídicamente son sujetos del derecho las personas, y la calidad de persona termina en la muerte.»
Cierto, pero la calidad de donante se adquiere en vida. Asimismo, la discriminación al no donante también se efectúa en vida.
Por otro lado, aún cuando un cadáver no tenga derechos per se, la ley en general los protege - de otra manera no se entiende que actividades como la necrofilia, la profanación de tumbas, etcétera, estén prohibidas.
Por supuesto, la apropiada discusión de este punto queda para abogados. :-)
Dicho todo lo anterior, queda un par de puntos que no toqué en mi artículo original.
1) La fe pública. El mantener la donación de órganos estrictamente voluntaria (y con confirmación de los parientes) es precisamente lo que mantiene a raya las suspicacias acerca de abusos del sistema. ¿Se imaginan una situación en que las autoridades dejaran morir o mandaran a matar "limpiamente" a alguien porque otra persona necesita sus órganos?
Recordemos el caso del exministro Pérez Yoma. No estoy diciendo que haya sido un caso de corrupción, en que "alguien con poder" manipulara la situación para conseguir el órgano que él mismo necesitaba... pero ciertamente sí dio esa impresión, y mucha gente pensó (¿correctamente? ¿incorrectamente?) que hubo mano negra. Ahora bien, la percepción pública fue, a lo más, que solamente hubo manipulación en los lugares de la lista de espera... pero, ¿qué pasaría si se levantaran suspicacias sobre la muerte del donante (pues se sabía o presumía que lo era)?
2) La discriminación a quienes estén en el «Registro Nacional de No Donantes» no está bien definida. Si me rehúso a ser donante ahora, quedo inscrito en el registro; si dentro de 20 años, descubro que necesito un, digamos, hígado nuevo, ¿puedo ir a la notaría a revocar mi rechazo, inscribirme como donante, salir del registro y entonces quedar en "igualdad de condiciones" frente a otros potenciales receptores? ¿Se contará o no como factor a la hora de discriminar el hecho de que estuve en el registro por dos décadas?
HE DICHO.
P.S.: hay quienes creen que en algunas décadas la medicina podrá regenerar los órganos de una persona a partir de muestras pequeñas de tejido de ella misma. Esto eliminaría (el grueso de) la necesidad de donar órganos y reduciría enormemente el actual problema.
7 de octubre de 2013
¿Cuántos partidos políticos habían en 1987-1988?
Hoy en día se están creando nuevos movimientos y partidos políticos que buscan reemplazar a los "tradicionales", debido al desgaste que tienen: Evópoli, Red Liberal, Fuerza Pública (cuyos "puerta a puerta" no reciben la denominación de «plan cuadrante»), etcétera.
Los "partidos tradicionales" son comparativamente pocos - de izquierda a derecha están el PC (y grupúsculos asociados), PS, PRSD, PPD, DC, RN y la UDI... pero no son más que los sobrevivientes de las postrimerías de la década del '80, en que la apertura política permitió la reconstitución de los partidos preexistentes y la creación de varios nuevos... el grueso de los cuales no sobrevivieron.
En aquella época (1987-1988) habían varias decenas de movimientos y partidos políticos activos; para poder seguir el rastro de todos ellos, hice una lista, que ahora comparto.
Recordemos que la "concertación de partidos por el NO", luego "por la democracia", fue constituida inicialmente por 12 partidos, que luego se ampliaron a 16 y que con el paso de los años se redujo a 4 (algunos partidos abandonaron la coalición, otros desaparecieron y otros se fusionaron).
Los partidos existentes eran:
1) centroderecha, derecha y extrema derecha (parto por este lado porque hay muchos menos partidos que al otro):
2) centroizquierda-centro:
4) izquierda marxista:
PPD: el «Partido Por la Democracia» fue formado inicialmente como un "partido instrumental" cuyo objetivo era "derrotar a la dictadura", sin tener ninguna ideología más allá de eso. De hecho, se formó con la promesa de que "se disolvería el 6 de octubre de 1988". Por supuesto, tras el plebiscito, esta promesa fue silenciosamente abandonada, y el PPD tomó un nuevo rol de partido "paraguas", que agrupara a todos los pequeños grupos que existían entre el PS y la DC. Para esto, debió deshacerse de la (pequeña) presencia de gente de centro y centroderecha, quedando como un partido de izquierda. Hoy suena a una broma ridícula, pero entre 1988 y 1990, Armando Jaramillo, un tipo liberal hasta la médula, fue vicepresidente del partido.
Los "partidos tradicionales" son comparativamente pocos - de izquierda a derecha están el PC (y grupúsculos asociados), PS, PRSD, PPD, DC, RN y la UDI... pero no son más que los sobrevivientes de las postrimerías de la década del '80, en que la apertura política permitió la reconstitución de los partidos preexistentes y la creación de varios nuevos... el grueso de los cuales no sobrevivieron.
En aquella época (1987-1988) habían varias decenas de movimientos y partidos políticos activos; para poder seguir el rastro de todos ellos, hice una lista, que ahora comparto.
Recordemos que la "concertación de partidos por el NO", luego "por la democracia", fue constituida inicialmente por 12 partidos, que luego se ampliaron a 16 y que con el paso de los años se redujo a 4 (algunos partidos abandonaron la coalición, otros desaparecieron y otros se fusionaron).
Los partidos existentes eran:
1) centroderecha, derecha y extrema derecha (parto por este lado porque hay muchos menos partidos que al otro):
- Unión Liberal-Republicana; originado como la fusión entre dos sectores remanentes del Partido Liberal: el "Movimiento Liberal" y el "Partido Republicano". Notable, a pesar de su reducido tamaño, porque fue el único partido de centroderecha que se definió explícitamente como NO-ista; incluso formó parte de la "Concertación por el NO"; posteriormente se integraría al PPD (!) [ver nota más abajo].
- PLD: una vez que la ULR se definió explícitamente como NO-ista, un sector del partido, de simpatías oficialistas, se escindió y formó uno nuevo, el Partido Liberal Democrático. Tras su desaparición, sus militantes terminaron en RN.
- ANI: Alessandrismo Nacional Independiente (hicieron un poco de ruido y nunca más se supo de ellos).
- PSur: Partido del Sur (el único partido auténticamente regionalista - tras desaparecer, sus miembros terminaron en RN o la UDI).
- PN: Partido Nacional; remanente del antiguo PN, formado por algunos dirigentes que no quisieron unirse a RN; la principal divergencia es que los dirigentes de este partido eran opositores al gobierno militar, pero nunca se integraron formalmente a la oposición ni menos a la concertación.
- RN: Renovación Nacional.
- UDI: Unión Demócrata Independiente.
- AN: Avanzada Nacional (el partido de Álvaro Corbalán).
2) centroizquierda-centro:
- SD: Social Democracia: facción de la SD, presidida por Venegas (fue el que quiso hacer que la SD apoyara el SÍ, gatillando la división del partido en cuatro partes).
- SD-??????: la otra facción SÍ-ista de la SD (no puedo recordar el apellido que le correspondía).
- SD-Progresista: facción de la SD, presidida por Velásquez (de oposición).
- SD-Doctrinaria: facción de la SD, presidida por Mandujano (de oposición).
- DC: Democracia Cristiana.
- DR: Democracia Radical (escisión del antiguo Partido Radical, que apoyaba al gobierno militar); se formó en la época de la UP, como "Partido Radical Democrático"; el cambio de nombre se hizo cuando el partido se reconstituyó en la década del '80.
- PADECH: PArtido DEmocrático de CHile.
- PADENA: el viejo PArtido DEmocrático NAcional.
- PAC: Partido Alianza de Centro.
- UCR: Unión Cívica Radical; un modestísimo grupo, seguramente una escisión minúscula del Partido Radical. Notorio sólo porque es el único de todo el lote que se autodisolvió formalmente (en vez de simplemente desaparecer o fusionarse con otro partido para sobrevivir).
- PR: Partido Radical de Chile, facción Silva Cimma (peleó por el nombre ante el Servicio Electoral y ganó).
- PPD: Partido Por la Democracia.
- PS-Arrate: la facción más grande del Partido Socialista, presidida por Arrate (y antes de él, por Núñez).
- PRM: (ya ni recuerdo el nombre, creo que era otra facción más de los radicales).
- PSH: Partido Socialista Histórico (otra facción más del PS).
- PMAS: Partido Movimiento [sic] Amplio Socialista.
- PSCh: "Partido Socialista Chileno" (los demás eran todos "Partido Socialista de Chile"); nadie en la izquierda les hacía caso, y se acusaba a sus dirigentes de ser agentes de la CNI tratando de avivar la cueca del PS.
- USOPO: Unión SOcialista del PueblO (otra facción del PS; puede que haya sido marxista, pero no lo sé a ciencia cierta).
- PS-Mandujano: la facción más enana (pero inusualmente sonora) del PS, presidida por... Mandujano (no era el mismo de la SD-Doctrinaria).
- PRTD: otra facción radical, creo.
- PSDC: otra facción socialista (no recuerdo qué significaba "-DC").
- PS-unitario: otra facción socialista, que proclamaba la unidad del PS (idea bastante rayada en ese tiempo).
- PS-Allende: otra facción socialista, que procuraba realzar la figura de Allende (toma ya diferenciación de producto :-) ).
- PH: Partido Humanista.
- PV: Partido Verde (formado como spin-off del PH).
4) izquierda marxista:
- PRSD: Partido Radical Socialista Democrático, facción Luengo (peleó por el nombre "Partido Radical de Chile" ante el Servicio Electoral y perdió).
- IC: Izquierda Cristiana (renombrada en 2013 a "Izquierda Ciudadana").
- PTI: Partido de los Trabajadores de la Izquierda (creo).
- MAPU: Movimiento Augus^H^H^H er... de Acción Popular Unitaria.
- MAPU-OC: MAPU Obrero Campesino (escisión del MAPU).
- MAPU-L: MAPU Lautaro, otra escisión del MAPU; abrazó la violencia como "forma de expresión política" (duró poco, afortunadamente).
- FRPL: Frente Revolucionario Patriótico por la Libertad (aun otra escisión violentista del MAPU).
- PS-Almeyda: la otra facción grande del PS, presidida por Almeyda.
- PCM: escisión del Partido Comunista (no recuerdo que significaba la 'M').
- PC: Partido Comunista.
- PC (AP): Partido Comunista (Acción Proletaria): escisión del PC, que consideraba a estos como doctrinariamente "blandos" (¡¡¡!!!).
- MIR: Movimiento de Izquierda Revolucionaria (una manga de hijos de puta).
- FPMR: Frente Patriótico Manuel Rodríguez (otra manga de hijos de puta).
5) sui generis:
- JL: Partido de los Jubilados.
NOTAS:
PPD: el «Partido Por la Democracia» fue formado inicialmente como un "partido instrumental" cuyo objetivo era "derrotar a la dictadura", sin tener ninguna ideología más allá de eso. De hecho, se formó con la promesa de que "se disolvería el 6 de octubre de 1988". Por supuesto, tras el plebiscito, esta promesa fue silenciosamente abandonada, y el PPD tomó un nuevo rol de partido "paraguas", que agrupara a todos los pequeños grupos que existían entre el PS y la DC. Para esto, debió deshacerse de la (pequeña) presencia de gente de centro y centroderecha, quedando como un partido de izquierda. Hoy suena a una broma ridícula, pero entre 1988 y 1990, Armando Jaramillo, un tipo liberal hasta la médula, fue vicepresidente del partido.
PS: las ocho facciones del Partido Socialista estaban peleadas entre sí, hasta que empezaron a atinar que estarían mejor juntas. El PS-Arrate y el PS-Almeyda acordaron la fusión, a la que se sumaron la USOPO, el PS Histórico y el PS-Mandujano, "refundando" así al PS. El resto de las facciones desaparecieron o se integraron más tarde al PAIS (el engendro de Luis Maira, "Partido Amplio de Izquierda Socialista"), que duró poco.
PR, SD: en el Partido Radical llegaron a haber cuatro facciones, tres opositoras y una oficialista (la DR). En la Social Democracia también llegaron a haber cuatro facciones, dos opositoras y dos oficialistas. Las últimas dos terminaron desapareciendo, mientras que las primeras, por necesidades electorales, se fusionaron. Más tarde se fusionaron con el PR reunificado (dos facciones opositoras: las de Silva Cimma y Luengo), formando un solo lote: el "Partido Radical Socialdemócrata", que es el que sigue ratoneando hasta hoy en día. Es de notar que la SD originalmente fue una escisión del PR, en la década del '70. La DR, por otro lado, terminó metida en la UCC (el engendro del Frafrá) y desapareció para siempre.
JL: El famoso (por lo kitsch) "Partido de los Jubilados" nació cuando Juan Antonio Torres decidió hacerle caso a una carta al director de El Mercurio, en que el autor criticaba el abandono de ese segmento de la población, y recomendaba (en tono irónico) fundar un partido para cuidar sus intereses. Tiempo despues del inicio de los escandalosos incidentes de ese partido, el mismo autor escribió otra carta lamentando que alguien hubiese tomado en serio su carta...
Casi nada.
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